martes, 25 de junio de 2013

Mi Dulce Bombón Capitulo 50




Le había llevado nada más que tres horas decidirse por dos de los cinco proyectos que contenía la carpeta. Ahora solo quedaba que lo hablara con Joseph y tomar la decisión final. Así las cosas, Demi decidió que se merecía un premio por haber conseguido dedicar tres horas completas a pensar en otra cosa distinta que aquel rubio de metro ochenta y mucho que se había colado en su vida hacía dos décadas y en su cama, hacía cuatro días.
Tenía pensado premiarse con un buen paseo a caballo por el río. No nevaba, tampoco llovía y el frío era soportable, pero cuando iba acercándose a la cuadra, unas risas llamaron su atención. Venían del predio de adiestramiento. Allí dos negritos acababan de tirar al suelo a Mark y le hacían cosquillas mientras decían cosas que a esa distancia Demi no acababa de entender. Desde la alambrada, Miley festejaba las risas.
—Difícil decir quién es el adulto, ¿no? —comentó Demi, riendo al ver a su hermano devolviendo las cosquillas a los pequeños.
—Está feliz —confirmó Miley—. Hacía años que no lo veía tan contento... Y eso que los críos no están llevando nada bien lo de la abuela...
Demi miró a los niños. Tenían nueve y once años. No habían empezado a vivir aún, y ya habían sufrido pérdidas terribles.
—¿Y el padre?
Miley se encogió de hombros.
—Si sabe que sus hijos están aquí, no se ha dado por aludido... Le quedan seis años de condena y por lo que comentó la trabajadora social que los trajo, parece que no es candidato a la condicional. Así que...
—Bueno — Demi le pasó un brazo por el hombro a Miley—. Mark Brady, el superpapá oso, está a cargo. Esos críos han ganado la lotería... Y además, tienen a supermamá Miley en la reserva... ¿Qué más pueden pedir?
—Pues piden más —Miley se acercó para hablarle al oído—: Matt quiere tener quince años más para poder pedirte que seas su novia.
Demi se apartó mirándola, alucinada.
—¡Estás de guasa!
Miley meneó la cabeza.
—No. Arrasas, chica. Aunque me parece que eso le traerá algún que otro problema con cierto señor rubio y alto que ya tiene los quince años más...
Tema Joseph Wyatt sobre la mesa por segunda vez en una misma mañana.
Demi le echó una mirada irónica.
—¿Y tú? ¿Arrasas, o sigues mirando a Jeffrey con cariño?
—Yo estoy plenamente dedicada a mis exámenes, mis terneros y ahora, mis dos “sobrinos” de acogida... —dijo risueña y añadió en voz baja—. Y lo de que miraba a Jeffrey con cariño era broma... Es moreno, Demi, ¿cuándo me has visto a mí con un moreno?
Demi estaba riendo cuando Mark pasó al otro lado de la alambrada de un salto y se dirigió hacia ella.
—¡Pero bueno, si es Demi...! —Dijo codeando a Miley—. Y no está hablando por móvil...
—¿Ya te has rajado? —dijo Matt trepando a la alambrada. Miraba a Mark con cara de pillo.
—Me tomo un descanso. Sois dos contra uno ¿qué pasa?
—¡Venga ya! Si casi es la hora de comer... Para cuando aprendamos a montar a caballo, vamos a ser ancianitos…
—Haya paz... Sigo yo —intervino Miley, pasando al otro de la alambrada—. Venga, por turnos. Diez minutos cada uno. Primero tú, caballerito —señaló a Matt.
Mark se apartó los rizos rubios de la cara, empujándolos hacia atrás con las dos manos.
—Son inagotables —comentó con una sonrisa satisfecha.
—Mira quien habla —replicó su hermana.
Él recostó la espaldas contra uno de los postes de la alambrada y se cruzó de brazos.
—Aquí la única que habla eres tú. Por móvil. Y un montón...
Demi volvió la cabeza y miró a su hermano con la ceja enarcada.
Él soltó una carcajada.
—Me imitas fatal...
—Mientras entiendas el mensaje... —dijo ella, burlona.
—Eres de la familia, pero que sepas que voy a apostar por Jordan.
—Sé que voy a arrepentirme de preguntártelo, pero ¿de qué estás hablando?
Mark meneó la cabeza.
—Estáis enrollados, pimpollo —sentenció, y la miró de reojo. Demi se obligó a no mover ni un músculo de la cara—. Es un tío con un par de pelotas, las ideas clarísimas y toda la habilidad que no tenía ninguno de los fantasmas que han pasado por tu vida. Si además es un tigre en la cama, tiene todos los números para llevarse el gato al agua. Y a juzgar por lo pendiente de ese trasto que te tiene, diría que lo es. Yo apuesto a ganador, así que voy a apostar por él. Y te voy a decir una cosa; me alegro de que vayas a perder esta apuesta. Joseph Wyatt es lo mejor que te ha pasado en la vida, Demi.
Ella continuó mirándolo con su expresión mitad desafiante, mitad burlona. Imposible adivinar si algo de lo dicho, había hecho diana en ella o no. Como buena Brady, cuando se lo proponía, era bastante eficiente a la hora de controlar la expresión de sus emociones. Especialmente, con sus hermanos.

Pero aunque no las expresara, las sentía. Y las palabras de Mark, definitivamente, habían tocado ciertos resortes emocionales. 

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