miércoles, 22 de mayo de 2013

Mi Dulce Bombón Capitulo 18




Su ascensión meteórica empezó aquella misma noche, cuando una de las caras importantes allí presentes, le entregó su tarjeta y le dijo “dile a tu mánager que me llame”. Una semana después tenía un contrato por diez actuaciones y al mejor amigo de Nick, Joseph Jonas, como mánager.
Pero a ella le había tomado casi seis años comprender que Joseph había sido algo más que su amigo, más que su mánager; había sido el factor y de la ecuación.
Ahora él no estaba, la ecuación hacía aguas por todos los costados.
Y Demi se hundía.
Se había rodeado de arribistas y viciosos para quienes no era más que carne de cañón. De lujo, pero carne nada más. ¿Por qué no había escuchado a Joseph? ¿Por qué había dejado que su vanidad tomara el timón y descontrolara su vida de aquella manera?
Había regresado a casa casi huyendo, esquivando a la prensa, contando mentiras a su equipo. Había cancelado dos meses de actuaciones con la excusa de una enfermedad que no había precisado, pero tenía que volver. Más tarde o más temprano, tendría que volver a las giras, a los hoteles, a las interminables sesiones promocionales...
Demi inspiró profundamente.
¿Volver a aquella vida sin él? No se sentía capaz de hacerlo.
Sin Joseph, no.
♦ ♦ ♦ ♦ ♦
Miley echó un vistazo al porche de la casa. Demi seguía conversando con su padre, de modo que aprovechó para hacer una llamada mientras llevaba los caballos al establo.
Miró la pantalla del móvil y frunció el ceño. Era el número correcto, sin embargo no había atendido quien debía.
—¿Está Nick? —preguntó dudosa.
¿De parte de quién? —contestó después de una pausa, la voz femenina que había atendido la llamada.
Miley rió en silencio. ¿Lo había pillado en plena faena?
—Soy Miley.
Un momento… —escuchó que le decían, y lo siguiente que oyó fue una voz que sí le resultaba familiar, en un tono que también le resultaba familiar.
"No cojas mi móvil. Ya te lo he dicho. ¿No entiendes mi idioma o qué?".
La mujer respondió algo, pero Nick ya estaba al teléfono así que Miley no prestó atención.
¡Hola, nena! ¿Cómo estás?
—Yo bien, tú ocupado ¿no? —apuntó ella, riendo—. Te llamo luego.
No hace falta, en serio. ¿Qué te cuentas?
—Bueno, como veo que estás bien —dijo tomándole el pelo—, te cuento la otra razón de mi llamada ¿vale?
Nick rió de buena gana.
Estaba mirando el vídeo del partido del domingo.
—Ya, bueno… —continuó ella con tono pícaro—. Acabo de venir de dar un paseo a caballo con Demi, y en el bucólico paisaje del río me dijo que la semana pasada estuvo en casa de Joseph. Y se enteró de que ya no vivía allí, que ahora vive en Nashville.
Pues ayer hablé con ella y no me dijo ni pío… Bueno, más tarde o más temprano se iba a enterar.
—Sí, pero resulta que lo llamó y el móvil no lo atendió Joseph —sonrió—. Igual que ahora, pero a Demi la descolocó. Me dijo “Joseph no despista el móvil nunca. Si esa mujer lo atendió es que entre ellos hay algo. Está con él, quien sea, está con él”.
Nick permaneció pensativo un momento.
¿Y?
—¿Está con alguien?
El quarterback bebió un buen trago de agua mientras decidía qué contestar.
Sí.
—Genial —se quejó Miley, que se detuvo un momento y volvió a mirar hacia la casa. Su amiga seguía allí, charlando—. Ahora que Demi empezaba a tomar tierra, el que despega es Joseph… ¡Dios, qué agobio!
¿Y qué bicho le ha picado a mi hermana? ¿Por qué quería hablar con él?
Miley meneó la cabeza incrédula.
—Se dio cuenta de que lleva dos años haciendo tonterías, y que Joseph lo ha pasado fatal... Quería disculparse con él, recuperar lo que había entre ellos…
A buenas horas, mangas verdes.
Joseph tampoco se ha lucido mucho, te diré… ¿Cómo puede estar colado por Demi en septiembre, y en octubre estar con otra? ¿Será que en la era de Internet todo va así de rápido? —volvió a quejarse Miley.
Sigue colado por ella, pero no es un monje. No se dedica a la vida contemplativa.
Cuando la oyó suspirar, Nick soltó la risa.
—Relájate, que no pasa nada.
—¿Tú crees? —Dijo Miley jugueteando con un pie en las piedrecillas del camino—. Ya conoces a tu hermana… Reconocer que ha cometido un error le cuesta horrores. Si es con un tío, una eternidad… Igual se deshiela el Ártico antes de que Demi vuelva a intentar hablar con Joseph…
Pobres pingüinos —replicó Nick, tentado de la risa.
—¿En serio que está con alguien?
Está con alguien, como cualquier tío, pero no está en serio… Ya sabes de qué va esto ¿no?
Miley se disponía a contestar, pero entonces se oyó un ruido seco del otro lado de la onda.
—¿Qué ha sido eso?
Un portazo —respondió Nick, aguantando la risa—. Terry acaba de largarse… Me parece que mi comentario no le gustó nada.
—Normal.
¿Normal? Entiende de este juego más que tú y yo juntos —dijo él con tono desafiante.
—¿De qué hablas?
Nick rió de buena gana.
Es una animadora de hockey hielo y le van los tíos grandes. Jueguen al hockey o no. Sabe de qué va esto.
Miley meneó la cabeza con resignación Para entender la forma de vida de Nick hacían falta litros de testosterona cosa que ella, naturalmente, no tenía. O ser una animadora cachonda, cosa que ella naturalmente, tampoco era.
—Esto para mí es chino mandarín, así que me vuelvo con mis terneros, chaval.
—Pues me ha dicho Mark que a Jeffrey el chino mandarín se le da bastante bien —apuntó él con picardía, y se acomodó en el sillón para disfrutar de lo que vendría a continuación. Le encantaba picarla.
Miley sonrió.
—Ya. Me voy, Nick.
¿Lo sigues manteniendo a raya?
—Eres un cotilla, ¿sabías?
Venga, dímelo… ¿Hubo fiesta o no?
Miley volvió a mirar en dirección al porche. Demi ya no estaba allí.
—¿Con un empleado del rancho? —respondió, sardónica—. ¿Acaso tienes fiebre? Por supuesto que no.
Es un temporero, así que a otro perro con ese hueso.

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