domingo, 26 de mayo de 2013

Mi Dulce Bombón Capitulo 24



Las felicitaciones se sucedían sin fin. Demi sonreía, estrechaba manos, devolvía besos y tomaba parte en las conversaciones como si tal cosa. Miley, que la conocía muy bien, sabía que algo sucedía aunque no sabía exactamente qué.
Durante la recepción que siguió a la entrega de premios, cuando entre un gentío vio aparecer la atractiva figura de un Joseph Wyatt vestido de Armani azul petróleo, que se acercaba donde estaban los Brady con una señorita del brazo, Miley tuvo el primer pálpito de que lo que le sucedía a Demi tenía que ver con él.
—¿Qué puñetas hace con esa mujer? —preguntó Miley a Nick en voz baja.
Él miró en la dirección de la mirada de Miley, y tuvo ganas de asesinar a un vikingo.
—Me lo voy a cargar... Está loco. ¿Cómo se le ocurre hacer algo así?
No era una señorita cualquiera. Miley frunció el ceño e intentó recordar dónde había visto aquella cara.
Cuando lo recordó, también quiso “cargarse” al vikingo.
—¿No es Tyler Bradford? ¿La hija de ese multimillonario?
Nick no necesitó mirar a la mujer. Miró a Demi de reojo y cuando vio la expresión de su cara, tuvo la respuesta.
Era Tyler Bradford.
Joseph ya estaba allí, a un metro escaso del círculo que formaban los Brady, con su sonrisa gentil y unos ojos brillantes que delataban sus nervios. Se disponía a hablar cuando la reacción de Demi los dejó a todos sorprendidos. A Tyler Bradford, de una pieza, incómoda y ofendida por un tratamiento que, evidentemente, no estaba acostumbrada a recibir de la gente.
—Hola, Joseph. Disculpad —se limitó a decir la cantante antes de dar media vuelta, y abandonar el grupo.
Dicho y hecho.
Demi giró ciento ochenta grados sobre sus tacones, y se encaminó hacia donde charlaban unos colegas de profesión.
Joseph no solo se había presentado en su entrega de premios con otra mujer. Lo había hecho con la mismísima Tyler Bradford, una mosquita muerta que había conseguido convertirse en una barbi a golpe de bisturí e implantes de silicona.
¿Cómo tenía la cara de pavonearse con aquel engendro en sus narices? ¿De posar con aquella “cosa” en las fotos de su entrega de premios?
Que te jodan, Joseph.
♦ ♦ ♦ ♦ ♦

“Hola Joseph. Disculpad”. Aquellas fueron las únicas tres palabras que él le escuchó decir aquel día.
Y fueron las últimas.
Supo en aquel instante que había cometido un gran error, pero secretamente esperó que a Demi la rabieta se le pasara en un par de días.
Una semana después se dio cuenta de que no iba a pasársele. La había llamado varias veces al rancho; ella no se había puesto al teléfono. También la había llamado al móvil; ni contestó ni devolvió ninguna llamada.
Y allí estaba él, esperando que Nick abriera la puerta de su apartamento para averiguar qué estaba sucediendo, a sabiendas de que le iban a leer la cartilla. Nick le había dicho de todo por presentarse en los CMA acompañado y enfadar a Mandy.
—Vaya... —dijo Nick sardónico mientras le abría la puerta—. ¿No has traído a Tyler contigo?
Joseph entró sin hacer comentarios. El dueño de casa cerró la puerta.
—No me lo digas —continuó Nick en el mismo tono—. No consigues hablar con Demi ¿a que no?
Lo vio respirar hondo, apoyarse contra la pared, junto a la puerta de la cocina y negar con la cabeza.
Nick le pasó una cerveza y siguió camino hacia el salón con expresión incrédula.
—Normal.
—¿Y qué querías que hiciera? ¿No ir? ¿Te parece que se habría cabreado menos si pasaba de ir?
—¿De qué planeta eres, Joseph? Cualquier tío habría ido. Solo. Y habría intentado llevársela al huerto. Es lo que hacemos los tíos, chaval. Y lo que ella esperaba que hicieras.
Joseph sintió que su corazón alteraba el ritmo.
— ¿Te lo dijo Demi?

No —respondió el quarterback, burlón—. No necesita que su hermano le diga qué esperar de los hombres. Lo sabe muy bien porque ella hace igual. Joder Joseph…Las palabras le salieron del alma, como si no fuera su cerebro el que daba las órdenes.

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