Primero
había sido ese estremecimiento, luego el corazón latiendo con más fuerza para
casi detenerse un segundo después, y ahora aquel suspiro que le había hecho
darse cuenta de que estaba respirando con la mitad de los pulmones.
¿Qué había
sucedido?
Casi no
podía respirar.
Era como si
en aquel lugar inmenso, a pleno raso y completamente desierto, de pronto no
hubiera aire suficiente para los dos.
Joseph
apartó la mirada y se puso de pie.
Demi,
todavía confusa, por puro impulso, hizo lo mismo.
Lo siguió
pocos pasos detrás, con los ojos clavados en el suelo nevado que pisaba,
intentando aclararse.
Ella sonreía
y él la miraba en silencio. No había habido palabras, solo aquella mirada. Y
ella…
Se había
quedado literalmente sin aire.
Joseph la
había mirado, y a ella le había dado un vuelco el corazón.
Mark miró a los niños con ternura. Si ni siquiera montar a caballo conseguía animarlos, la cosa estaba mal de verdad.
No era de extrañar; eran las primeras fiestas que pasaban sin la abuela y entre desconocidos. Solo hacía una semana que estaban con él, y aunque Matt, el mayor, parecía adaptarse al cambio bastante bien, a Timmy, le estaba costando.
El mayor de
los hermanos Brady decidió intentar otra cosa.
—A ver,
colegas, ese pobre caballo se va a caer del aburrimiento — Timmy que intentaba
montar ayudado por su hermano, volvió a apoyar el pie en el suelo. Matt sonrió
con picardía—.
No es una montaña, así que no lo escaléis... Pie en el estribo,
os cogéis de la montura, y arriba...
Matt lo miró
divertido. Timmy se encogió de hombros y se dedicó a patear unas piedrecillas
del suelo, ausente.
—Tengo una
idea... —dijo Mark, y se puso de
cuclillas frente a los dos niños—. ¿Queréis
que vayamos a ver a la abuela?
La sonrisa
de Timmy, la primera del día, le confirmó que su idea tenía una acogida
fenomenal. Matt, no se quedó atrás.
—Entonces
—Mark tomó a cada niño de una mano—, en marcha, colegas.
Desde la
alambrada, Miley, Demi y Joseph, miraban la escena.
—Pobrecillos,
lo están pasando fatal —comentó Miley mientras Mark se acercaba con los niños.
—Nosotros
nos vamos a ver a la abuela ¿te apuntas? —la invitó el mayor de los Brady.
Ella lo miró
con dulzura y asintió.
—Por
supuesto. Será un placer, chaval. Adelantaos, que ahora voy.
Mark les
guiñó un ojo a Demi y Joseph a modo de despedida, ayudó a los niños a pasar del
otro lado de la alambrada y se alejó con ellos por el camino, bajo la mirada de
Miley.
—¿Sabéis? —dijo
ella, con la vista en el hombre que se dirigía a la casa familiar con un niño
de cada mano—. Es un auténtico desperdicio que este tío no tenga una docena de
hijos. ¿Qué les pasa a las mujeres de Camden? No puedo creer que todavía nadie
haya conseguido enlazarlo…
—¿Y tú, qué?
—le dijo Joseph, sonriendo con picardía.
—¿Yo?
—replicó Miley señalándose el pecho divertida—. ¿Tienes fiebre?
—¿Por qué?
—insistió Joseph riendo—. Os lleváis de fábula y a ti también te encantan los
niños…
Miley meneó
la cabeza divertida. Si había un hombre que nunca se le había cruzado por la
mente era precisamente Mark.
—Es un
encanto. Pero no, no es mi tipo —dijo burlona.
Joseph movió
las cejas sensualmente, lo que provocó que Miley soltara una carcajada.
—No es mi tipo —repitió.
—Claro —dijo
él, tentativamente—. Se me olvidaba que te gustan musculosos…
Demi asintió
con la cabeza varias veces.
—Rubios,
altos y musculosos, sí.
—¿No hay
alguien así por aquí? —le preguntó Joseph a Demi. Miley había apartado la
mirada y reía.
—Pues sí,
ahora que lo dices…
Ambos se
quedaron mirándola con picardía.
—Me voy con
Mark —sentenció Miley todavía riendo—. Os veo luego.
—No irás a
decir que tampoco es tu tipo… —apuntó Demi. Le guiñó un ojo a Joseph.
Miley que ya
se había alejado, se volvió con una mano en la cintura, fingiendo una pose
sensual.
—¿Tengo
pinta de animadora cachonda?
Joseph soltó
una carcajada al tiempo que negaba con la cabeza.
—Exacto —respondió ella divertida—. La que no
soy su tipo, soy yo. Me voy, pimpollos. Sed buenos…
La vieron
hacer adiós con la mano y trotar hacia la casa con su melena lacia bailando al
viento.
Demi meneó
la cabeza y miró a Joseph de reojo.
—¿Qué no es
su tipo? ¡Ja! Para Nick, Miley es un diamante en bruto…

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