viernes, 12 de julio de 2013

Mi Dulce Bombón Capitulo 59




Primero había sido ese estremecimiento, luego el corazón latiendo con más fuerza para casi detenerse un segundo después, y ahora aquel suspiro que le había hecho darse cuenta de que estaba respirando con la mitad de los pulmones.
¿Qué había sucedido?
Casi no podía respirar.

Era como si en aquel lugar inmenso, a pleno raso y completamente desierto, de pronto no hubiera aire suficiente para los dos.
Joseph apartó la mirada y se puso de pie.

Demi, todavía confusa, por puro impulso, hizo lo mismo.
Lo siguió pocos pasos detrás, con los ojos clavados en el suelo nevado que pisaba, intentando aclararse.

Ella sonreía y él la miraba en silencio. No había habido palabras, solo aquella mirada. Y ella…
Se había quedado literalmente sin aire.

Joseph la había mirado, y a ella le había dado un vuelco el corazón.

  Mark miró a los niños con ternura. Si ni siquiera montar a caballo conseguía animarlos, la cosa estaba mal de verdad. 

No era de extrañar; eran las primeras fiestas que pasaban sin la abuela y entre desconocidos. Solo hacía una semana que estaban con él, y aunque Matt, el mayor, parecía adaptarse al cambio bastante bien, a Timmy, le estaba costando.

El mayor de los hermanos Brady decidió intentar otra cosa.
—A ver, colegas, ese pobre caballo se va a caer del aburrimiento — Timmy que intentaba montar ayudado por su hermano, volvió a apoyar el pie en el suelo. Matt sonrió con picardía—. 

No es una montaña, así que no lo escaléis... Pie en el estribo, os cogéis de la montura, y arriba...
Matt lo miró divertido. Timmy se encogió de hombros y se dedicó a patear unas piedrecillas del suelo, ausente.
—Tengo una idea... —dijo Mark, y se puso de
 cuclillas frente a los dos niños—. ¿Queréis que vayamos a ver a la abuela?
La sonrisa de Timmy, la primera del día, le confirmó que su idea tenía una acogida fenomenal. Matt, no se quedó atrás.
—Entonces —Mark tomó a cada niño de una mano—, en marcha, colegas.
Desde la alambrada, Miley, Demi y Joseph, miraban la escena.
—Pobrecillos, lo están pasando fatal —comentó Miley mientras Mark se acercaba con los niños.
—Nosotros nos vamos a ver a la abuela ¿te apuntas? —la invitó el mayor de los Brady.
Ella lo miró con dulzura y asintió.
—Por supuesto. Será un placer, chaval. Adelantaos, que ahora voy.
Mark les guiñó un ojo a Demi y Joseph a modo de despedida, ayudó a los niños a pasar del otro lado de la alambrada y se alejó con ellos por el camino, bajo la mirada de Miley.

—¿Sabéis? —dijo ella, con la vista en el hombre que se dirigía a la casa familiar con un niño de cada mano—. Es un auténtico desperdicio que este tío no tenga una docena de hijos. ¿Qué les pasa a las mujeres de Camden? No puedo creer que todavía nadie haya conseguido enlazarlo…
—¿Y tú, qué? —le dijo Joseph, sonriendo con picardía.
—¿Yo? —replicó Miley señalándose el pecho divertida—. ¿Tienes fiebre?
—¿Por qué? —insistió Joseph riendo—. Os lleváis de fábula y a ti también te encantan los niños…

Miley meneó la cabeza divertida. Si había un hombre que nunca se le había cruzado por la mente era precisamente Mark.
—Es un encanto. Pero no, no es mi tipo —dijo burlona.
Joseph movió las cejas sensualmente, lo que provocó que Miley soltara una carcajada.
No es mi tipo —repitió.
—Claro —dijo él, tentativamente—. Se me olvidaba que te gustan musculosos…
Demi asintió con la cabeza varias veces.
—Rubios, altos y musculosos, sí.
—¿No hay alguien así por aquí? —le preguntó Joseph a Demi. Miley había apartado la mirada y reía.
—Pues sí, ahora que lo dices…
Ambos se quedaron mirándola con picardía.
—Me voy con Mark —sentenció Miley todavía riendo—. Os veo luego.
—No irás a decir que tampoco es tu tipo… —apuntó Demi. Le guiñó un ojo a Joseph.
Miley que ya se había alejado, se volvió con una mano en la cintura, fingiendo una pose sensual.
—¿Tengo pinta de animadora cachonda?
Joseph soltó una carcajada al tiempo que negaba con la cabeza.
—Exacto —respondió ella divertida—. La que no soy su tipo, soy yo. Me voy, pimpollos. Sed buenos…
La vieron hacer adiós con la mano y trotar hacia la casa con su melena lacia bailando al viento.
Demi meneó la cabeza y miró a Joseph de reojo.

—¿Qué no es su tipo? ¡Ja! Para Nick, Miley es un diamante en bruto…

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