Joseph la
miró con atención. Ella seguía a Miley con la mirada, que estaba a punto de
entrar en la casa.
Pensó qué raro le resultaba que alguien tan aparentemente
ajeno a cuestiones sentimentales como la rubia imponente que tenía ante sus
ojos, hablara con tanta certeza de algo de lo que ni el mismo Nick había
hablado jamás.
Jordan pensaba lo mismo que ella, aunque nunca lo hubiera dicho
en voz alta por respeto a Jason, pero le extrañaba en Demi.
—¿Tú crees?
—“No creo”;
lo sé —dijo Demi con naturalidad.
Joseph
frunció el ceño con expresión divertida.
—¿Cómo que
lo sabes? ¿Qué sabes?
—No soy una
mujer muy típica, Joseph —empezó Demi, y pensó que aunque últimamente hacía
cosas muy raras, seguía sin ser una mujer muy
típica, pero no lo dijo—.
En estos temas creo que podría empezar la carrera
en primera línea junto con mis hermanos, y acabaría ganándoles a los dos por
unos cuantos cuerpos…
No hace
falta que me lo digas, preciosa.
La expresión
de Joseph no se hizo eco de sus pensamientos. Cuando Demi lo miró brevemente,
notó que él simplemente la atendía como siempre, así que continuó:
—Se acuesta
con una distinta cada semana desde hace años, pero ¿sabes a quién lleva en la
cartera? — Joseph arqueó las cejas. Demi asintió con picardía—.
Sí, ese tío bueno que las deja a todas en coma
tan pronto lo ven, lleva una foto en la cartera. Solo una en la que salen él y
Miley, cuando tenían diecisiete o dieciocho años. ¿Qué te parece?
Joseph se
quedó mirándola sorprendido. No tenía la menor idea de que su amigo llevara
fotos en la cartera.
Era cierto que las paredes de su piso parecían un gran
álbum de recuerdos en el que las fotos de Miley ganaban por clara mayoría, pero
¿la cartera? Le parecía un lugar demasiado personal, incluso para un amante de
los recuerdos de familia como Nick.
—Está tan
colado por Miley como muerto de miedo. Seguro. Yo lo estaría —afirmó Demi, y
apartó la mirada.
A Joseph se
le aceleró el corazón.
¿Lo estaría o lo estaba? Ella, Demi.
—Y si yo lo
estaría —sentenció—, es que él lo está.
Joseph
respiró hondo con disimulo. De pronto, era como si el aire le faltara.
Demi, más
espontánea, también respiró hondo, a pleno pulmón.
A ella
también le faltaba el aire. Otra vez.
♦ ♦ ♦ ♦ ♦
Matt y Tdos con Demi y él, pero Joseph continuaba con tres cuartas partes del cerebro más pendientes de su chica, que de las bromas que los tenían como objetivo.
Pendiente de sus miradas tiernas, a veces sensuales, cómplices desde que el alba los había encontrado juntos en la misma cama por primera vez; la cama de una de las habitaciones de invitados en la que dormía Joseph cada vez que pasaba la noche en casa de los Brady, y en la que Demi se había colado en plena noche.
Pendiente de sus propias sonrisas que pugnaban por salir y delatar sus pensamientos, que eran los mismos de siempre pero, desde hacía unas horas, mucho más excitantes que nunca antes.
Estaba seguro de que había sido la primera vez en toda su vida que aquella mujer pasaba una noche completa junto a un hombre. Por muchos que hubiera habido en su cama, nunca habían sido más que citas y para Demi, el protocolo era sagrado.
Y el hombre de la noche completa, era él, Joseph Wyatt. Alguien que llevaba colado por Demi más tiempo del que podía recordar.
Se le reía el alma solo con pensarlo. immy
habían regresado muy animados de ver a su abuela en el hospital. A la hora de
la comida, el ambiente había vuelto a llenarse de risas infantiles. También de
comentarios pícaros relaciona

No hay comentarios:
Publicar un comentario