—¿Está
claro, o no?
Él la miró
con ternura. Finalmente, asintió.
—Bien
—replicó ella—. No voy a hablar de negocios hoy, así que si has venido a eso,
puedes irte.
Joseph la
vio dar media vuelta y subir la escalera hacia la primera planta. Entonces, las
palabras de Nick sobre lo que funcionaba o no funcionaba con una mujer,
volvieron a su mente. Cada segundo que pasaba tenía más claro que con esta mujer, no funcionaría. Había sido
un error no devolverle la llamada. Joseph asintió. Sí, había sido un error que
no volvería a cometer.
En la
cocina, Mark y su padre se miraron divertidos. Demi había sacado las uñas. Los
siguientes capítulos de la historia " Joseph & Demi " prometían
ser apasionantes.
Cuando Joseph
entró, las miradas hablaban por sí mismas, pero por si cabía alguna duda, John
se lo aclaró.
—Mandy 1,
Jordan 0 —le palmeó el hombro con cariño—.Ven, come algo y recupérate para el
siguiente asalto.
Joseph se
sentó a la mesa sonriendo violento, y se dispuso a recobrar fuerzas con un
trozo de la mejor torta de queso y moras del país.
Para
vérselas con Demi, desde luego, le haría falta.
♦ ♦ ♦ ♦ ♦
Demi no
habló de negocios aquel día. Ni el siguiente. No fue hasta el domingo después
de comer, cuando Jordan volvió a intentarlo por quinta vez en tres días, y el
muro cedió.
Mientras el
resto de la familia miraba televisión en el salón, Demi escuchaba la exposición
de Joseph en la cocina, con la vista fija en su taza de café.
Continuaba
enfadada. Y celosa.
Celosa de
que hubiera corrido a darle explicaciones a su barbi, y a ella la hubiera tenido una semana esperando una
decisión. Y lo peor de todo era que admitir que estaba celosa la enojaba mucho
más que todo lo demás. Porque los celos no podía controlarlos. Los sentía. No
los había sentido en la vida antes, y no sabía cómo manejarlos.
—Las seis
fechas que tienes en diciembre son impepinables.
Si no cumples, te va a costar un montón de pasta,
así que yo te aconsejo que actúes. Año nuevo, vida nueva. Y con la
discográfica… las actuaciones comprometidas ya están cumplidas, aunque en algún
momento del año tendrás que volver a entrar en el estudio de grabación con un
álbum nuevo y habrá que negociar las actuaciones promocionales, pero eso se
verá en su momento…
He estado echando un vistazo a los festivales. Varios
coinciden mes, así que va a haber que montarlo muy bien, si no vas a acabar de
cama…. Las actuaciones en ciudades más pequeñas se pueden coordinar en relación
a los festivales. Con tus actuaciones especiales para fans, lo mismo — Joseph estiró
las piernas, bebió un sorbo de café—. Va a ser una pila de trabajo y hará falta
engranar las cosas muy bien, pero puede funcionar.
Miró a Demi.
Ella seguía con su vista fija en la cucharilla con la que removía el café, algo
ausente.
—Vas a tener
que modificar un poco tu imagen —continuó Jordan al ver que ella no decía
nada—. Tejanos, Demi. Ropa más normal. No quiero tener que estar sacándote
vaqueros salvajes de encima.
—Me los vas
a tener que quitar de encima igualmente. Lo que les gusta no es mi ropa.
Cierto. Como
para que no les gustara…
—Tejanos, Demi
—repitió masculino. Hizo una pausa y añadió—. Y un cinco por ciento más.
La mirada
femenina se desplazó de la taza de café a sus ojos, desafiante.
—Vaya —se
recostó contra el respaldo de su silla—. Eso es un montón de dinero, ¿sabías?
En aquel
momento Mark se disponía a entrar en la cocina, pero se detuvo. ¿Cinco por
ciento más? Sonrió divertido y se apoyó junto al marco de la puerta a ver qué
contestaba Demi.
—Tu proyecto
es un montón de trabajo.
Demi continuó
mirándolo, desafiante. Así que no había vuelto con la cabeza gacha…
Está bien, sabes lo que vales.
—Por un
cinco por ciento más, te voy a querer pegado a mi sombra las veinticuatro horas
del día. Todos los días.
—Dieciséis
—puntualizó él—. No voy a dormir contigo.
Demi sonrió.
Joseph también; era la primera sonrisa auténtica que veía en aquel rostro
hermoso, en tres días.
—Encárgate
de que tus chicas lo sepan, ¿vale?
Había dicho
“chicas”, pero quería decir “barbi de apellido ilustre”. Joseph leyó entre
líneas.
—Ya lo saben
—respondió, masculino.
Mark se
frotó las manos y regresó al salón a compartir las noticias.
Demi asintió
y se puso de pie. Joseph la miró mientras se alejaba hacia el salón, con las
manos en los bolsillos de los tejanos.
Sus ojos,
como siempre desde hacía años, la recorrieron. Desde aquella melena rizada que
le cubría los hombros y la espalda, a través de unas curvas de vértigo que no
conseguía disimular ni aunque se pusiera un jersey dos tallas más grande como
el azul que llevaba hoy, hasta las deportivas, que en sus pies, resultaban
sexy.
Es que era sexy. Toda ella. La mujer más sexy
del planeta.
Dieciséis
horas por día con Mandy. Siete días a la semana.
Dios.

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