lunes, 3 de junio de 2013

Mi Dulce Bombón Capitulo 30




—¿Está claro, o no?
Él la miró con ternura. Finalmente, asintió.
—Bien —replicó ella—. No voy a hablar de negocios hoy, así que si has venido a eso, puedes irte.
Joseph la vio dar media vuelta y subir la escalera hacia la primera planta. Entonces, las palabras de Nick sobre lo que funcionaba o no funcionaba con una mujer, volvieron a su mente. Cada segundo que pasaba tenía más claro que con esta mujer, no funcionaría. Había sido un error no devolverle la llamada. Joseph asintió. Sí, había sido un error que no volvería a cometer.
En la cocina, Mark y su padre se miraron divertidos. Demi había sacado las uñas. Los siguientes capítulos de la historia " Joseph & Demi " prometían ser apasionantes.
Cuando Joseph entró, las miradas hablaban por sí mismas, pero por si cabía alguna duda, John se lo aclaró.
—Mandy 1, Jordan 0 —le palmeó el hombro con cariño—.Ven, come algo y recupérate para el siguiente asalto.
Joseph se sentó a la mesa sonriendo violento, y se dispuso a recobrar fuerzas con un trozo de la mejor torta de queso y moras del país.
Para vérselas con Demi, desde luego, le haría falta.
♦ ♦ ♦ ♦ ♦
Demi no habló de negocios aquel día. Ni el siguiente. No fue hasta el domingo después de comer, cuando Jordan volvió a intentarlo por quinta vez en tres días, y el muro cedió.
Mientras el resto de la familia miraba televisión en el salón, Demi escuchaba la exposición de Joseph en la cocina, con la vista fija en su taza de café.
Continuaba enfadada. Y celosa.
Celosa de que hubiera corrido a darle explicaciones a su barbi, y a ella la hubiera tenido una semana esperando una decisión. Y lo peor de todo era que admitir que estaba celosa la enojaba mucho más que todo lo demás. Porque los celos no podía controlarlos. Los sentía. No los había sentido en la vida antes, y no sabía cómo manejarlos.
—Las seis fechas que tienes en diciembre son impepinables. Si no cumples, te va a costar un montón de pasta, así que yo te aconsejo que actúes. Año nuevo, vida nueva. Y con la discográfica… las actuaciones comprometidas ya están cumplidas, aunque en algún momento del año tendrás que volver a entrar en el estudio de grabación con un álbum nuevo y habrá que negociar las actuaciones promocionales, pero eso se verá en su momento… 

He estado echando un vistazo a los festivales. Varios coinciden mes, así que va a haber que montarlo muy bien, si no vas a acabar de cama…. Las actuaciones en ciudades más pequeñas se pueden coordinar en relación a los festivales. Con tus actuaciones especiales para fans, lo mismo — Joseph estiró las piernas, bebió un sorbo de café—. Va a ser una pila de trabajo y hará falta engranar las cosas muy bien, pero puede funcionar.
Miró a Demi. Ella seguía con su vista fija en la cucharilla con la que removía el café, algo ausente.
—Vas a tener que modificar un poco tu imagen —continuó Jordan al ver que ella no decía nada—. Tejanos, Demi. Ropa más normal. No quiero tener que estar sacándote vaqueros salvajes de encima.
—Me los vas a tener que quitar de encima igualmente. Lo que les gusta no es mi ropa.
Cierto. Como para que no les gustara…
—Tejanos, Demi —repitió masculino. Hizo una pausa y añadió—. Y un cinco por ciento más.
La mirada femenina se desplazó de la taza de café a sus ojos, desafiante.
—Vaya —se recostó contra el respaldo de su silla—. Eso es un montón de dinero, ¿sabías?
En aquel momento Mark se disponía a entrar en la cocina, pero se detuvo. ¿Cinco por ciento más? Sonrió divertido y se apoyó junto al marco de la puerta a ver qué contestaba Demi.
—Tu proyecto es un montón de trabajo.
Demi continuó mirándolo, desafiante. Así que no había vuelto con la cabeza gacha…  
Está bien, sabes lo que vales.
—Por un cinco por ciento más, te voy a querer pegado a mi sombra las veinticuatro horas del día. Todos los días.
—Dieciséis —puntualizó él—. No voy a dormir contigo.
Demi sonrió. Joseph también; era la primera sonrisa auténtica que veía en aquel rostro hermoso, en tres días.
—Encárgate de que tus chicas lo sepan, ¿vale?
Había dicho “chicas”, pero quería decir “barbi de apellido ilustre”. Joseph leyó entre líneas.
—Ya lo saben —respondió, masculino.
Mark se frotó las manos y regresó al salón a compartir las noticias.
Demi asintió y se puso de pie. Joseph la miró mientras se alejaba hacia el salón, con las manos en los bolsillos de los tejanos.
Sus ojos, como siempre desde hacía años, la recorrieron. Desde aquella melena rizada que le cubría los hombros y la espalda, a través de unas curvas de vértigo que no conseguía disimular ni aunque se pusiera un jersey dos tallas más grande como el azul que llevaba hoy, hasta las deportivas, que en sus pies, resultaban sexy.
Es que era sexy. Toda ella. La mujer más sexy del planeta.
Dieciséis horas por día con Mandy. Siete días a la semana.

Dios.

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