martes, 1 de enero de 2013

Bloom Capitulo 72,73 y 74




Me río y presiono mi boca contra la suya, siento su sonrisa contra la mía. Más tarde tomo su mano mientras caminamos hacia el estacionamiento para dirigimos hacia mi casa.
Aquí es donde yo debería decir que romperé con Cody.
O que dejare de ver a Joe. Pero no hay nada que decir porque no hare nada. Lo pienso, y me digo a mi misma que voy a resolverlo todo. Que voy a hacer algo. Pero no hago nada.
Días pasan con mi rutina normal: Voy a la escuela con Katie, converso con Cody por las mañanas. Los obligatorios almuerzos con las estudiantes de primer año.
Cody y yo y suspirando, las punzantes miradas de Katie para Clara mientras ella mira a Marcus. Conversaciones con Katie sobre Marcus, sobre Cody y yo, como siempre los planes para pasar el rato los fines de semana. Yo me escuchaba hablar a mí misma. Pero yo ya no sentía lo mismo.
Me siento como si estuviera viendo a otra persona, soy otra persona, los únicos momentos reales en todo el día eran las pocas veces que mis ojos se encontraban con los de Joe cuando nos cruzábamos en algún pasillo. En las conversaciones con Gail, donde trato de saber qué hacer y nunca puedo llegar a ninguna parte.
"En serio, ¿qué debo hacer?" Le pregunto por cuadrigentésima vez en la tarde después de la práctica de la banda de jazz.
"¿Qué quieres que haga?"
"No sé le digo, y eso es precisamente lo que pasa. No lo sé.
Todo debería ser más fácil de ahora en adelante. Los libros, la televisión y las películas me dicen exactamente qué hacer. Que termine con Cody y que sea feliz para siempre con Joe.
Pero no es tan fácil Estoy muy contenta con Joe. Cuando entro en la clase de Axel y lo veo, sé lo que debo hacer. Cuando estoy con él, arrebatando todo el tiempo que puedo y que nunca es suficiente, cada segundo que corre, yo sé lo que debo hacer. Lo que quiero hacer. Pero no puedo hacerlo, no puede dar ese paso.
No es tan fácil porque cuando yo estoy con Joe soy quien debería ser. Esa persona, esa chica. ¿Qué pasará con ella? Yo sé lo que va a pasar con la chica que esta con Cody. Lo sé porque Cody me lo dice siempre.
Una mañana él me sorprendió, vino a mi casa justo cuando yo estaba corriendo como loca, tratando de estar lista para cuando Katie llegara. Llaman a la puerta y miro por la ventana y al verlo ahí dejo caer los zapatos que llevaba en la mano, lo miro fijamente. El viento soplaba suavemente por su cabello, pero sin despeinarlo, dejando ver unos destellos dorados en el sol. El se parece a todo lo que alguna vez he dicho que quería.
Él mira hacia arriba y me saluda mientras sonríe. Al bajar las escaleras él dice que tiene algo que mostrarme y me dice que cierre los ojos. Camino hacia la entrada de la mano con él.
―Muy bien, ábrelos", dice. Abro los ojos. Él está de pie al lado de un auto nuevo. Y el aun brilla más que antes.
"Realmente es grandioso", le digo. Su mano sostiene la mía mientras me lo muestra, escucho los planes que él tiene para nuestro futuro. Retiros Iglesia, viajes a la playa con su familia en el verano, un paseo por un campus universitario a mediados de otoño. Luego ir juntos en el coche a nuestro baile de graduación, luego a la playa.
"Incluso puedo llevarlo conmigo a la universidad", dice. Lo he comprobado y dejan que los de primer año tengan coches en el campus. Va a hacer más fácil para nosotros volver a casa cada fin de semana. "
"Wow", le digo con voz débil.
"Sera genial", el dice. "Nada tiene que cambiar."
Lo miro y sé que él tiene razón. Con Cody, todo será tal como él lo ha previsto.
Nunca seré popular, podría pasar el resto de este año, en la escuela secundaria, al margen, sin que nadie lo sepa. Pero yo sí lo era para él. Soy la novia de Cody.
Él me trata con mucho amor y cuidado. La gente al mirarnos juntos pensaran lo afortunada que soy.
¿Quién querría renunciar a esto?
Creo que tal vez yo.
"Cody… le digo, y en el momento en que sé lo que quiero decir. Quiero decirle adiós.
"Espera, espera", dice de prisa. "Sé que debería haber llamado primero, pero realmente quería mostrarte el auto y..." El mira hacia abajo a sus pies.  Esto es difícil. Vine aquí porque quería decir que hemos estado juntos por un año y medio, y... gracias. Gracias por estar conmigo. Tengo suerte porque... Demi, tú lo sabes todo sobre mí. Me aceptas como soy y me haces sentir como nadie. Eres perfecta.
¿Yo?―, grite sorprendida
"Tu", dice él.
"Nunca pensé que alguien entendería tanto sobre mí. Nunca pensé que alguien pudiera entender lo importante que algunas cosas son para mí. Pero tú, te portaste tan bien con esto. La noche que te dije... yo creí que no lo conseguiríamos. Pero yo te miraba mientras me observabas con tanta paciencia y aunque tú no entendías nada de lo que te decía. Yo lo único que sabía es que podría contar contigo. Junto a ti, yo creo que podríamos tener algo como mis padres, y eso es tan asombroso para mí. Te amo."
"Cody", le digo, mi voz suena aún mas temblorosa. Me besa antes de que pueda decir algo más y cuando hecho un vistazo hacia sus ojos.
¿Sabes lo que vi?
Él me amaba. Él creía que yo era perfecta. Estoy de pie en la entrada de mi casa sin zapatos, y yo no soy perfecta, estoy tan lejos de ser perfecta. Pero él cree que lo soy. Él es feliz conmigo. Podía hacer feliz a mi madre. Mi padre... lo intentaba, pero yo era un recordatorio de sus fracasos, un monumento vivo de alguien a quien no podía sostener en realidad.
Cody es la primera persona que me ha visto como si yo podría traerle alegría.
Bueno, nada cambiara. Esto me convertía en una terrible persona. Ya lo sé. Pero lo que suena en mi oído es que Joe es salvaje, desconocido, y lo que tengo con Cody es fácil. A prueba de errores. Y no puedo elegir entre ellos.
Yo soy demasiado insegura. Demasiado miedosa por lo que pudiera pasar. Yo no soy fuerte o valiente como debería de ser. Soy sólo yo.

El sábado por la mañana, Joe y yo vamos a comprar provisiones. Pasé la noche anterior en una fiesta, estuve observando a la gente pasar frente a mí y hablarle a Cody y asentir hacia mí mientras el brazo de Cody siguiera descansando suavemente sobre mis hombros. Bebí cerveza y veía a la gente emparejarse.
Escuché a Marcus hablar acerca de una cosa de verano que él y Cody querían hacer, le sonreí alegremente a Katie cada vez que me preguntaba si yo estaba bien. Pensé que la noche nunca terminaría, permanecí ahí aburrida y pensando en Joe.
―¿Estás segura de que no hay nada que quieras contarme? Me preguntó Katie en un momento, cuando las dos fuimos al baño. En verdad, habíamos salido afuera.
Me preguntó mientras les echaba un ojo a Harold y a Gerald, con una mano sobre su celular, con los ojos fijos en mi rostro, como si supiera exactamente en qué—o en quién—había estado pensando toda la tarde.
―¿A qué te refieres?
―Es sólo que—espera. Harold, dijo ella por el celular, ―¡Qué genial! No, no vayas a preguntarle a mamá. Tan sólo ponlo en el refrigerador. La cinta adhesiva está sobre la encimera donde tengo las cuentas. Sí, en el cesto. Pon a Gerald al teléfono, por favor. Ella puso una mano sobre el celular otra vez. ―Es sólo que te ves—Hola, Gerald. No, no estoy enojada. Sé que trabajaste muy duro en ello. Por supuesto que vas a ir a karate mañana. Sí, lo prometo. Dile a Harold que quiero hablar con él de nuevo. Ella suspiró y frotó su mano contra su frente.
―¿Estás bien? Le pregunté, y ella me asintió.
―Harold ¿Qué te he dicho acerca de bromear a Gerald con respecto al karate? No, no creo que haya sido eso lo que yo dije ¿Quieres quedarte en casa mañana?
Muy bien. Ahora, pídele perdón. Sí, estoy esperando. Ella frotó su frente
nuevamente. ―Bien, gracias. Por favor no se queden despiertos hasta tan tarde y no—exactamente. A mamá le gusta que la tele no esté con mucho volumen. Bien.
Adiós.
―Dios, dijo ella cuando colgó y frotó su mano contra su frente nuevamente. Me di cuenta de que sus dedos estaban temblando.
―Oye, le dije, y entrelacé mi brazo con el de ella. ―¿Qué pasó?
―En verdad, nada, es sólo que mamá… se está sintiendo peor de lo normal, eso es todo.
―Lo siento.
Ella suspiró. ―Yo también ¿Qué era lo que estaba diciendo justo antes de empezar a—? Ella apuntó a su celular.
―No lo recuerdo, Le miento. ―¿Hay algo que yo pueda hacer?
Ella negó con la cabeza y luego la apoyó sobre mi hombro. ―Tan sólo volvamos adentro. Y eso hicimos, y me sentí como una basura al sentirme aliviada de que todas esas cosas con las que Katie estaba lidiando le hayan hecho olvidar acerca de la pregunta que me había hecho.
Pero en verdad me sentí aliviada, y cuando me despierto lo único que puedo pensar es que veré a Joe pronto, y que pasaremos todo el día juntos. Él parece estar casi dormido cuando lo recojo, él está parado afuera de su complejo de apartamentos esperándome, apoyándose contra una señal de ―pare con sus ojos más que medio cerrados.
―Hola, le digo, y los abre lentamente, me guiña, y luego sonríe.
―Hola.
―Te ves un poco cansado.
―Eso es porque es muy temprano.
―¿Estás seguro de que quieres venir?
―Es estar contigo, dice él suavemente. ―Por supuesto que quiero ir.
Me inclino hacia él y lo beso cuando entra al auto. Él se veía despeinado y maravilloso. Le paso el café que le preparé.
―¿Puedo quedarme con el tazón?
Me río, y conducimos hacia el supermercado. No he estado en el supermercado con alguien hace mucho tiempo, y comprar con él es divertido. Aprendí que a él le gustan las manzanas, pero no las naranjas; que él sabe hacer omelet; y que él no entiende qué importancia tiene el abastecerse de helado súper elegante cuando está en oferta.
―Te tomará un mes comerte todo esto, dice él mientras yo echo otra pinta de helado de chocolate con chips de chocolate dentro del carrito. ―Y eso pasaría si lo único que comieras fuese helado tres veces al día, todos los días. Tú sabes que no van a salir corriendo, ¿cierto?
―Ja ja. Están en oferta. Es una ganga.
―¿A cuatro dólares la pinta se considera una oferta? Espera, ¿en verdad acabo de decir eso? Demonios. Soné como a mi mamá. Él comienza a tirar más pintas de helado en el carrito. ―¡Rápido, compra más! ¡Compra montones! ¡Es una ganga!
Me río y cierro la puerta del congelador. Él se para detrás de mí y pone sus manos sobre las mías en el carrito, entrelazando nuestros dedos. ―¿Y ahora qué?
―Ahora hemos terminado. Y si eres simpático, dejaré que me acompañes a mi casa y me ayudes a poner todo en su lugar.
―Wow, tu sí que sabes cómo hacerle pasar un buen rato a un hombre.
―Eso intento.‖ 

No hay comentarios:

Publicar un comentario