Me río y presiono mi boca contra la
suya, siento su sonrisa contra la mía. Más tarde tomo su mano mientras
caminamos hacia el estacionamiento para dirigimos hacia mi casa.
Aquí es donde yo debería decir que
romperé con Cody.
O que dejare de ver a Joe. Pero no
hay nada que decir porque no hare nada. Lo pienso, y me digo a mi misma que voy
a resolverlo todo. Que voy a hacer algo. Pero no hago nada.
Días pasan con mi rutina normal: Voy
a la escuela con Katie, converso con Cody por las mañanas. Los obligatorios
almuerzos con las estudiantes de primer año.
Cody y yo y suspirando, las punzantes
miradas de Katie para Clara mientras ella mira a Marcus. Conversaciones con
Katie sobre Marcus, sobre Cody y yo, como siempre los planes para pasar el rato
los fines de semana. Yo me escuchaba hablar a mí misma. Pero yo ya no sentía lo
mismo.
Me siento como si estuviera viendo a
otra persona, soy otra persona, los únicos momentos reales en todo el día eran
las pocas veces que mis ojos se encontraban con los de Joe cuando nos
cruzábamos en algún pasillo. En las conversaciones con Gail, donde trato de
saber qué hacer y nunca puedo llegar a ninguna parte.
"En serio, ¿qué debo
hacer?" Le pregunto por cuadrigentésima vez en la tarde después de la
práctica de la banda de jazz.
"¿Qué quieres que haga?"
"No sé‖ le digo, y eso es precisamente lo
que pasa. No lo sé.
Todo debería ser más fácil de ahora
en adelante. Los libros, la televisión y las películas me dicen exactamente qué
hacer. Que termine con Cody y que sea feliz para siempre con Joe.
Pero no es tan fácil Estoy muy
contenta con Joe. Cuando entro en la clase de Axel y lo veo, sé lo que debo
hacer. Cuando estoy con él, arrebatando todo el tiempo que puedo y que nunca es
suficiente, cada segundo que corre, yo sé lo que debo hacer. Lo que quiero
hacer. Pero no puedo hacerlo, no puede dar ese paso.
No es tan fácil porque cuando yo
estoy con Joe soy quien debería ser. Esa persona, esa chica. ¿Qué pasará con
ella? Yo sé lo que va a pasar con la chica que esta con Cody. Lo sé porque Cody
me lo dice siempre.
Una mañana él me sorprendió, vino a mi
casa justo cuando yo estaba corriendo como loca, tratando de estar lista para
cuando Katie llegara. Llaman a la puerta y miro por la ventana y al verlo ahí
dejo caer los zapatos que llevaba en la mano, lo miro fijamente. El viento soplaba
suavemente por su cabello, pero sin despeinarlo, dejando ver unos destellos
dorados en el sol. El se parece a todo lo que alguna vez he dicho que quería.
Él mira hacia arriba y me saluda
mientras sonríe. Al bajar las escaleras él dice que tiene algo que mostrarme y
me dice que cierre los ojos. Camino hacia la entrada de la mano con él.
―Muy bien, ábrelos", dice. Abro
los ojos. Él está de pie al lado de un auto nuevo. Y el aun brilla más que
antes.
"Realmente es grandioso",
le digo. Su mano sostiene la mía mientras me lo muestra, escucho los planes que
él tiene para nuestro futuro. Retiros Iglesia, viajes a la playa con su familia
en el verano, un paseo por un campus universitario a mediados de otoño. Luego
ir juntos en el coche a nuestro baile de graduación, luego a la playa.
"Incluso puedo llevarlo conmigo
a la universidad", dice. Lo he comprobado y dejan que los de primer año
tengan coches en el campus. Va a hacer más fácil para nosotros volver a casa
cada fin de semana. "
"Wow", le digo con voz
débil.
"Sera genial", el dice.
"Nada tiene que cambiar."
Lo miro y sé que él tiene razón. Con Cody,
todo será tal como él lo ha previsto.
Nunca seré popular, podría pasar el
resto de este año, en la escuela secundaria, al margen, sin que nadie lo sepa.
Pero yo sí lo era para él. Soy la novia de Cody.
Él me trata con mucho amor y cuidado.
La gente al mirarnos juntos pensaran lo afortunada que soy.
¿Quién querría renunciar a esto?
Creo que tal vez yo.
"Cody…‖ le digo, y en el momento en que sé
lo que quiero decir. Quiero decirle adiós.
"Espera, espera", dice de
prisa. "Sé que debería haber llamado primero, pero realmente quería
mostrarte el auto y..." El mira hacia abajo a sus pies. Esto es difícil. Vine aquí porque quería decir
que hemos estado juntos por un año y medio, y... gracias. Gracias por estar
conmigo. Tengo suerte porque... Demi, tú lo sabes todo sobre mí. Me aceptas
como soy y me haces sentir como nadie. Eres perfecta‖.
¿Yo?―, grite sorprendida
"Tu", dice él.
"Nunca pensé que alguien
entendería tanto sobre mí. Nunca pensé que alguien pudiera entender lo
importante que algunas cosas son para mí. Pero tú, te portaste tan bien con
esto. La noche que te dije... yo creí que no lo conseguiríamos. Pero yo te
miraba mientras me observabas con tanta paciencia y aunque tú no entendías nada
de lo que te decía. Yo lo único que sabía es que podría contar contigo. Junto a
ti, yo creo que podríamos tener algo como mis padres, y eso es tan asombroso
para mí. Te amo."
"Cody", le digo, mi voz
suena aún mas temblorosa. Me besa antes de que pueda decir algo más y cuando
hecho un vistazo hacia sus ojos.
¿Sabes lo que vi?
Él me amaba. Él creía que yo era
perfecta. Estoy de pie en la entrada de mi casa sin zapatos, y yo no soy
perfecta, estoy tan lejos de ser perfecta. Pero él cree que lo soy. Él es feliz
conmigo. Podía hacer feliz a mi madre. Mi padre... lo intentaba, pero yo era un
recordatorio de sus fracasos, un monumento vivo de alguien a quien no podía
sostener en realidad.
Cody es la primera persona que me ha
visto como si yo podría traerle alegría.
Bueno, nada cambiara. Esto me
convertía en una terrible persona. Ya lo sé. Pero lo que suena en mi oído es
que Joe es salvaje, desconocido, y lo que tengo con Cody es fácil. A prueba de
errores. Y no puedo elegir entre ellos.
Yo soy demasiado insegura. Demasiado
miedosa por lo que pudiera pasar. Yo no soy fuerte o valiente como debería de
ser. Soy sólo yo.
El sábado por la mañana, Joe y yo
vamos a comprar provisiones. Pasé la noche anterior en una fiesta, estuve
observando a la gente pasar frente a mí y hablarle a Cody y asentir hacia mí
mientras el brazo de Cody siguiera descansando suavemente sobre mis hombros.
Bebí cerveza y veía a la gente emparejarse.
Escuché a Marcus hablar acerca de una
cosa de verano que él y Cody querían hacer, le sonreí alegremente a Katie cada
vez que me preguntaba si yo estaba bien. Pensé que la noche nunca terminaría,
permanecí ahí aburrida y pensando en Joe.
―¿Estás segura de que no hay nada que
quieras contarme?‖ Me
preguntó Katie en un momento, cuando las dos fuimos al baño. En verdad,
habíamos salido afuera.
Me preguntó mientras les echaba un
ojo a Harold y a Gerald, con una mano sobre su celular, con los ojos fijos en
mi rostro, como si supiera exactamente en qué—o en quién—había estado pensando
toda la tarde.
―¿A qué te refieres?‖
―Es sólo que—espera. Harold,‖ dijo ella por el celular, ―¡Qué
genial! No, no vayas a preguntarle a mamá. Tan sólo ponlo en el refrigerador.
La cinta adhesiva está sobre la encimera donde tengo las cuentas. Sí, en el
cesto. Pon a Gerald al teléfono, por favor.‖ Ella puso una mano sobre el celular
otra vez. ―Es sólo que te ves—Hola, Gerald. No, no estoy enojada. Sé que
trabajaste muy duro en ello. Por supuesto que vas a ir a karate mañana. Sí, lo
prometo. Dile a Harold que quiero hablar con él de nuevo.‖ Ella suspiró y frotó su mano contra
su frente.
―¿Estás bien?‖ Le pregunté, y ella me asintió.
―Harold ¿Qué te he dicho acerca de bromear
a Gerald con respecto al karate? No, no creo que haya sido eso lo que yo dije
¿Quieres quedarte en casa mañana?
Muy bien. Ahora, pídele perdón. Sí,
estoy esperando.‖ Ella
frotó su frente
nuevamente. ―Bien, gracias. Por favor
no se queden despiertos hasta tan tarde y no—exactamente. A mamá le gusta que
la tele no esté con mucho volumen. Bien.
Adiós.‖
―Dios,‖ dijo ella cuando colgó y frotó su
mano contra su frente nuevamente. Me di cuenta de que sus dedos estaban
temblando.
―Oye,‖ le dije, y entrelacé mi brazo con el
de ella. ―¿Qué pasó?‖
―En verdad, nada, es sólo que mamá…
se está sintiendo peor de lo normal, eso es todo.‖
―Lo siento.‖
Ella suspiró. ―Yo también ¿Qué era lo
que estaba diciendo justo antes de empezar a—?‖ Ella apuntó a su celular.
―No lo recuerdo,‖ Le miento. ―¿Hay algo que yo pueda
hacer?‖
Ella negó con la cabeza y luego la
apoyó sobre mi hombro. ―Tan sólo volvamos adentro.‖ Y eso hicimos, y me sentí como una
basura al sentirme aliviada de que todas esas cosas con las que Katie estaba
lidiando le hayan hecho olvidar acerca de la pregunta que me había hecho.
Pero en verdad me sentí aliviada, y
cuando me despierto lo único que puedo pensar es que veré a Joe pronto, y que
pasaremos todo el día juntos. Él parece estar casi dormido cuando lo recojo, él
está parado afuera de su complejo de apartamentos esperándome, apoyándose
contra una señal de ―pare‖
con sus ojos más que medio cerrados.
―Hola,‖ le digo, y los abre lentamente, me
guiña, y luego sonríe.
―Hola.‖
―Te ves un poco cansado.‖
―Eso es porque es muy temprano.‖
―¿Estás seguro de que quieres venir?‖
―Es estar contigo,‖ dice él suavemente. ―Por supuesto
que quiero ir.‖
Me inclino hacia él y lo beso cuando
entra al auto. Él se veía despeinado y maravilloso. Le paso el café que le
preparé.
―¿Puedo quedarme con el tazón?‖
Me río, y conducimos hacia el
supermercado. No he estado en el supermercado con alguien hace mucho tiempo, y
comprar con él es divertido. Aprendí que a él le gustan las manzanas, pero no
las naranjas; que él sabe hacer omelet; y que él no entiende qué importancia
tiene el abastecerse de helado súper elegante cuando está en oferta.
―Te tomará un mes comerte todo esto,‖ dice él mientras yo echo otra pinta
de helado de chocolate con chips de chocolate dentro del carrito. ―Y eso
pasaría si lo único que comieras fuese helado tres veces al día, todos los
días. Tú sabes que no van a salir corriendo, ¿cierto?‖
―Ja ja. Están en oferta. Es una
ganga.‖
―¿A cuatro dólares la pinta se
considera una oferta? Espera, ¿en verdad acabo de decir eso? Demonios. Soné
como a mi mamá.‖ Él
comienza a tirar más pintas de helado en el carrito. ―¡Rápido, compra más!
¡Compra montones! ¡Es una ganga!‖
Me río y cierro la puerta del
congelador. Él se para detrás de mí y pone sus manos sobre las mías en el
carrito, entrelazando nuestros dedos. ―¿Y ahora qué?‖
―Ahora hemos terminado. Y si eres
simpático, dejaré que me acompañes a mi casa y me ayudes a poner todo en su
lugar.‖
―Wow, tu sí que sabes cómo hacerle
pasar un buen rato a un hombre.‖
―Eso intento.‖

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