―Oye,‖ dice con suavidad. ―Estoy bien. Y
prometo que si encuentro otro trabajo seré extra cuidadoso.‖
―¿Otro trabajo?‖ Mi voz sigue estando temblorosa.
―Sí, una vez que mamá pase a través
del proceso de hacerme voluntario del hospital para compensar el hecho de
haberle mentido—sólo tengo dos semanas a partir de mañana—tengo que obtener
uno. Quiero decir, la
Universidad se acerca, y dudo que me gane una beca, así que—‖
―¿Y tu mamá no puede ayudarte?‖
―Sí, pero ella tiene su propio
préstamo para la universidad que pagar. Ella dice que no le importa, pero yo no
quiero que ella se endeude más por a mí.‖
―Tú… tú no estarás planeando trabajar
en un lugar como Anderson nuevamente, ¿cierto?‖
―Tienes tres oportunidades para
adivinar como a quién suenas. Te daré una pista.
Cuatro letras, dos que se repiten.‖
―Qué chistoso. Estoy hablando en
serio.‖
―Yo también estoy hablando en serio.
Suenas igual que mamá.‖
―¡ Joe! Yo sólo—yo no quiero que te
hagas daño.‖
―Tú no deberías preocuparte por mí.‖
―No puedo evitarlo. Me gustas, tú…
idiota.‖
―¿En serio?‖ dice él, sonriendo, y se inclina
hacia mí.
―Sí, en serio,‖ le digo, y luego me besa, ahí mismo
en el estacionamiento. Y yo también lo beso.
La tarde siguiente Joe garabatea algo
en su cuaderno mientras Axel esta
hablando acerca de los Estados
Pontificios. Estoy tratando de escuchar pero me ocupo principalmente en pensar
sobre pizza y en como la cafería escolar siempre la arruina. Es imposible echar
a perder el pan, la salsa de tomate y el queso, pero siempre lo hacen. Axel
pasa raspando la tiza en el tablero, la cual rechina mientras escribe el nombre
de alguien y, juro, que esta sonriendo mientras todos nosotros hacemos
gestos de dolor. Joe voltea su cuaderno hacía mí.
―No tienes que ir al hospital hoy,‖ Dice en el cuaderno. ―¿Quieres ir a
algún lado?‖
Yo asiento con la cabeza y él aparta
de un empujón el cabello de su frente y me da una sonrisa. Yo le doy una de
vuelta y empiezo a esperar hasta que la clase termine.
Po supuesto, la clase parece eterna y
cuando finalmente se acaba, Katie y Marcus están esperando en mi casillero.
―Hey,‖ Digo, sorprendida. ―¿Qué está
pasando?‖
―Marcus tiene la tarde libre,‖ Katie dice sonriendo. ―Así que
estaba pensando en que tal vez…‖
Yo sonrió, eufóricamente. Por una vez
no quiero tener que pensar en dar una mentira o algo parecido. ―Claro,‖ Digo, ―Puedo conseguir a alguien que
me de un aventón a casa.‖
― Cody probablemente te lleve,‖ Dice Marcus. Él mira hacía el
casillero de Cody y empieza a decir su nombre.
―Está bien,‖ Digo precipitadamente. ―Tengo
algunas cosas por hacer así que probablemente me quedare aquí un rato. Y‖ – Miro hacia donde esta Cody, el
cual me saluda con una extraña y distraída apariencia en su cara- ―Estoy segura
que él quiere ir directo a casa. John tiene un desafío de habilidad muy pronto.‖
―Creo que ya tuvo el desafío,‖ Dice Marcus. Cuando lo miro,
preguntándome si había oído algo diferente en su voz, él mira a Katie,
sonriéndole como si ella fuera todo su mundo. Antes, yo siempre había
encontrado molesta la manera en la que ellos se comportaban cuando estaban
juntos, (bueno, más que molesta). Pero ahora, lo entiendo.
―Oh. Ya sabes cómo es,‖ Digo tan ligeramente como puedo y
luego cierro con fuerza mi casillero. ―Ellos dos siempre están haciendo algo.
Los veo después.‖
Katie dice adiós. Marcus no dice
nada. Me doy vuelta para mirarlos al final del pasillo. Katie esta hurgando en
su mochila y no me ve, per Marcus si lo hace. Le doy una sonrisa de hey-
todo-esta-bien. Él me da una de vuelta, pero la sonrisa no alcanza sus
ojos.
En realidad no tengo tiempo para
pensar en eso, aunque honestamente, tampoco me hubiera detenido porque Joe está
esperándome en la biblioteca. Después de media hora de que él estuviera tareas
y yo preguntándole a dónde íbamos a ir y sin obtener una respuesta, finalmente
nos dirigimos a su carro.
―No puedo creer que no me dirás a
donde vamos a ir,‖ Digo
mientras salimos del estacionamiento escolar.
―No puedo creer que gastaste media
hora preguntándome la misma pregunta una y otra vez.‖
―Hey!‖ Digo y saco la lengua. ―Así que,
¿Cómo es que no traes ningún libro contigo? Quiero decir, no es que yo no haya
disfrutado el tour a tu casillero, pero no hay forma en que pudieras haber
terminado todas tus tareas.‖
―Nunca hago mis tareas en casa,‖ él dice. ―Bien. Algunas veces lo
hago el fin de semana. Pero cuando estaba trabajando en Anderson, la ultima
cosa que quería hacer cuando estaba en casa era hacer las tareas y yo sólo me
acostumbre a no hacerlas allí.‖
―¿Entonces cuando las haces?‖
―¿Qué? ¿No crees que puedo hacerlas
en media hora?‖ Yo
entrecierro mis ojos mirándolo fijamente y él se ríe. ―Las hago en el almuerzo
y después de la escuela.‖

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