martes, 1 de enero de 2013

Bloom Capitulo 78





―Oye, dice con suavidad. ―Estoy bien. Y prometo que si encuentro otro trabajo seré extra cuidadoso.
―¿Otro trabajo? Mi voz sigue estando temblorosa.
―Sí, una vez que mamá pase a través del proceso de hacerme voluntario del hospital para compensar el hecho de haberle mentido—sólo tengo dos semanas a partir de mañana—tengo que obtener uno. Quiero decir, la Universidad se acerca, y dudo que me gane una beca, así que—
―¿Y tu mamá no puede ayudarte?
―Sí, pero ella tiene su propio préstamo para la universidad que pagar. Ella dice que no le importa, pero yo no quiero que ella se endeude más por a mí.
―Tú… tú no estarás planeando trabajar en un lugar como Anderson nuevamente, ¿cierto?
―Tienes tres oportunidades para adivinar como a quién suenas. Te daré una pista.
Cuatro letras, dos que se repiten.
―Qué chistoso. Estoy hablando en serio.
―Yo también estoy hablando en serio. Suenas igual que mamá.
―¡ Joe! Yo sólo—yo no quiero que te hagas daño.
―Tú no deberías preocuparte por mí.
―No puedo evitarlo. Me gustas, tú… idiota.
―¿En serio? dice él, sonriendo, y se inclina hacia mí.
―Sí, en serio, le digo, y luego me besa, ahí mismo en el estacionamiento. Y yo también lo beso.

La tarde siguiente Joe garabatea algo en su cuaderno mientras Axel esta
hablando acerca de los Estados Pontificios. Estoy tratando de escuchar pero me ocupo principalmente en pensar sobre pizza y en como la cafería escolar siempre la arruina. Es imposible echar a perder el pan, la salsa de tomate y el queso, pero siempre lo hacen. Axel pasa raspando la tiza en el tablero, la cual rechina mientras escribe el nombre de alguien y, juro, que esta sonriendo mientras todos nosotros hacemos gestos de dolor. Joe voltea su cuaderno hacía mí.

―No tienes que ir al hospital hoy, Dice en el cuaderno. ―¿Quieres ir a algún lado?
Yo asiento con la cabeza y él aparta de un empujón el cabello de su frente y me da una sonrisa. Yo le doy una de vuelta y empiezo a esperar hasta que la clase termine.
Po supuesto, la clase parece eterna y cuando finalmente se acaba, Katie y Marcus están esperando en mi casillero.
―Hey, Digo, sorprendida. ―¿Qué está pasando?
―Marcus tiene la tarde libre, Katie dice sonriendo. ―Así que estaba pensando en que tal vez…
Yo sonrió, eufóricamente. Por una vez no quiero tener que pensar en dar una mentira o algo parecido. ―Claro, Digo, ―Puedo conseguir a alguien que me de un aventón a casa.
― Cody probablemente te lleve, Dice Marcus. Él mira hacía el casillero de Cody y empieza a decir su nombre.

―Está bien, Digo precipitadamente. ―Tengo algunas cosas por hacer así que probablemente me quedare aquí un rato. Y – Miro hacia donde esta Cody, el cual me saluda con una extraña y distraída apariencia en su cara- ―Estoy segura que él quiere ir directo a casa. John tiene un desafío de habilidad muy pronto.

―Creo que ya tuvo el desafío, Dice Marcus. Cuando lo miro, preguntándome si había oído algo diferente en su voz, él mira a Katie, sonriéndole como si ella fuera todo su mundo. Antes, yo siempre había encontrado molesta la manera en la que ellos se comportaban cuando estaban juntos, (bueno, más que molesta). Pero ahora, lo entiendo.
―Oh. Ya sabes cómo es, Digo tan ligeramente como puedo y luego cierro con fuerza mi casillero. ―Ellos dos siempre están haciendo algo. Los veo después.

Katie dice adiós. Marcus no dice nada. Me doy vuelta para mirarlos al final del pasillo. Katie esta hurgando en su mochila y no me ve, per Marcus si lo hace. Le doy una sonrisa de hey- todo-esta-bien. Él me da una de vuelta, pero la sonrisa no alcanza sus ojos.
En realidad no tengo tiempo para pensar en eso, aunque honestamente, tampoco me hubiera detenido porque Joe está esperándome en la biblioteca. Después de media hora de que él estuviera tareas y yo preguntándole a dónde íbamos a ir y sin obtener una respuesta, finalmente nos dirigimos a su carro.

―No puedo creer que no me dirás a donde vamos a ir, Digo mientras salimos del estacionamiento escolar.
―No puedo creer que gastaste media hora preguntándome la misma pregunta una y otra vez.
―Hey! Digo y saco la lengua. ―Así que, ¿Cómo es que no traes ningún libro contigo? Quiero decir, no es que yo no haya disfrutado el tour a tu casillero, pero no hay forma en que pudieras haber terminado todas tus tareas.

―Nunca hago mis tareas en casa, él dice. ―Bien. Algunas veces lo hago el fin de semana. Pero cuando estaba trabajando en Anderson, la ultima cosa que quería hacer cuando estaba en casa era hacer las tareas y yo sólo me acostumbre a no hacerlas allí.
―¿Entonces cuando las haces?

―¿Qué? ¿No crees que puedo hacerlas en media hora? Yo entrecierro mis ojos mirándolo fijamente y él se ríe. ―Las hago en el almuerzo y después de la escuela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario