miércoles, 2 de enero de 2013

Bloom Capitulo 79





―Oh. Ahora supongo que sé porque nunca lo veo en los periodos del almuerzo a pesar de mis ocasionales- bueno, quizá un poco más que ocasionales búsquedas.
―¿Así que no almuerzas con nadie? ¿En absoluto?
―Hey, he oído de esa porquería que le llaman pizza, y estoy muy seguro que no me estoy perdiendo de nada.
Yo rio y le digo que estaba pensando acerca de eso hace un rato. Pero también siento un poco de lastima por él, preguntándome por que no comía con alguien.
Pero no sabía cómo preguntarle al respecto.
―¿Qué? él dice.
Yo sacudo mi cabeza.
―Estas tratando de decirme algo.
―No es nada, realmente. Es solo que— Olvídalo, no se como preguntar. Debe ser duro, ser un estudiante nuevo. Antes Cody, Marcus, Katie y yo comíamos por nuestra cuenta. Era más fácil que correr a través del acoso de las mesas y tratar de encontrar un lugar en donde sentarse. ―¿A dónde vamos?
―Lo verás.
―Espero que sepas que voy a preguntar hasta que me lo digas.
―Me parece bien. Me gusta el sonido de tu voz.
No estoy tratando de actuar como si me estuviera derritiendo, pero en realidad así es como me siento. Él tiene ese efecto en mí.

Terminamos manejando por todo el camino hacía Suffolk que es donde queda la Universidad Suffolk. Katie y yo venimos algunas veces para hacer compras y mirar a todos los chicos universitarios lindos. Suffolk es realmente genial, este pequeño pueblo está lleno de restaurantes poco aseados y librerías que huelen a libros y no a limpiador de alfombra y café. Joe y yo vamos a un par de librerías, caminamos de la mano a través de los pasillos. Me doy cuenta cuando estamos en la segunda librería que la gente parece saber quién es él. Mucha gente. Gente que parecen universitarios. Sé que él solía vivir aquí, pero ya va mucho más allá. No le pregunto acerca de eso hasta que él me lleva a una tienda de música en donde todo el mundo, desde los empleados hasta cada persona que hojea el mostrador lo saludan y le preguntan que ha estado haciendo.
―Así que supongo que debes de venir mucho por aquí, digo.

Él me mira fijamente mientras toca con el pulgar una pila de CDs, sonriendo cuando encuentra uno y lo saca. ―Mas o menos.
―Hey Joe, alguien dice y yo levanto la mirada para ver una absoluta belleza (universitaria) chica sonriéndole.

―Hey, él dice, dándole una sonrisa de vuelta y me pongo celosa. Nunca antes había estado celosa, pero justo en este momento entiendo totalmente porque Katie odia a Clara. Totalmente.
―Esta es Demi, él le dice a la chica y luego envuelve un brazo alrededor de mi cintura, acercándome.

―Oh, dice la chica, sonando decepcionada. Ella me sonríe- enseñándome en cierta manera una mueca de disgusto- entonces se aleja. Yo le arranco a Joe el CD que esta sosteniendo y luego lo beso.
―¿Y eso por qué fue? el dice. ―Lo que sea que fuera, por favor dímelo así lo puedo hacer otra vez.
―Cállate, digo entre dientes, pero no hablo en serio y el lo sabe porque se esta riendo de mi.
Paramos y agarramos algo para comer después él compró el CD y sándwiches en una pequeña tienda cerca al campus universitarios en donde una vez más, todo el mundo parece saber quien es él.

―Esta bien, digo cuando estamos de vuelta en el coche, dirigiéndonos a casa. ―Sé que solías vivir allí y todo, ¿pero como es que todos esos estudiantes universitarios te conocen?

―Bueno, mira, yo en realidad soy un estudiante universitario asumiendo ser un estudiante de secundaria—
Yo le doy un repentino golpe en el brazo. ―Es en serio.
―Realmente no estaba en la secundaria de tiempo completo, porque la banda en la que yo estaba, solía tocar en el campus demasiado así que—
―¿Así es como llega la hermosa mujer y se acerca a ti para saludarte como si todo el mundo quisiera que regresaras a su lugar con ellos?

Él se ríe y me mira fijamente. ―¿De eso se trata todo? Hombre, si tan sólo lo hubiera sabido. Vamos a regresar cada vez que tengamos la oportunidad de ahora en adelante.
Yo levanto mis cejas y él sonríe de nuevo. ―Eres linda cuando estas celosa.
―Se supone que deberías decir que soy linda todo el tiempo.
―De acuerdo. Eres linda todo el tiempo.
―No cuenta si lo dices después de que yo lo haya dicho.
Él me sonríe. ―¿Qué tal si lo digo ahora?

―Tal vez, le digo, dándole una sonrisa de vuelta. ―Así que si eras el Sr. Popular en Suffolk, entonces ¿como es que no te veo hablar con nadie en la escuela?
―Yo le hablo a la gente, el dice y luego sonríe a la mirada que yo le doy.
―Lo hago, el dice. ―Sólo que—no lo se. Este es mi tercer año en la secundaria en tres años y es la misma mierda cada año. Piensas que algo va a ser diferente pero nunca lo es. Todo el mundo tiene sus pequeños grupos y todo se trata de quien está haciendo que y con quien lo está haciendo, y entre trabajo y todo lo demás es solo que… todo parece inútil. El se encoge de hombros, luego me mira fijamente.
―¿Tiene sentido?

Pienso en la noche en que Cody y yo nos reunimos con todos los demás para comer pizza y yo me paré en el baño observando a todas las chicas hablar, era parte de un grupo pero sin en realidad ser parte de el. Pienso en lo aburrida que estuve y en como el irme se sintió tan bien. Pienso en como me he sentido recientemente en las fiestas, como si fueran un a labor con la que debo cumplir.

Pienso en como el almuerzo había parecido hacerse más largo y más molesto cada día.
―Si, le digo. ―Tienes razón.

Paramos en una estación de gasolina justo antes de que lleguemos a nuestra salida. Mientras él está llenando el tanque yo voy a dentro y compro un granizado para mí y una soda jumbo para él. Él sonríe mientras le paso el enorme tarro y cuando me besa, el sabe demasiado dulce. La cosa sobre los besos de ­ Joe es que cada uno me hace sentir que el mundo entero se ladea un poco.
Me hace sentir demasiado viva. Y ese es el sentimiento más asombroso.

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