martes, 1 de enero de 2013

Bloom Capitulo 77





Joe está ahí. Lo veo en cuanto entro, sentado en una mesa de atrás, y en el momento en que lo hago, me siento tan aliviada, tan feliz, que me doy cuenta de que todo lo que me he dicho acerca de lo que quiero y lo que haré no es lo que quiero, en lo absoluto.
Camino hacia él, y sonrío cuando él levanta la mirada y me ve.
―Hola, dice él. Su voz es suave, cautelosa. Él no está sonriendo.
―Hola, le digo. ―¿Me puedo sentar?
―¿Estás segura de que quieres?
―Estoy segura.
Él asiente. Él sigue sin sonreír. ―¿En serio? Porque ayer no hablamos, y hoy no te he visto. Pensé que quizás me estabas evitando, que quizás tú y Cody—
―No, digo, empezando a mentir, y luego me detengo. ―Quiero decir, sí, estaba evitándote. Pero no es por…
―Sé su nombre.
―Lo sé, digo, mordiéndome el labio. ―Pero no es por él. Soy yo. Yo sólo—yo
estaba tratando de entender ciertas cosas.
―¿Y lo hiciste?
―Eso creo, digo, y me atrevo a sentarme, a deslizar mi mano a lo largo de la mesa hacia la suya. Por favor, pienso, por favor, y me siento mareada de alivio, con alegría, cuando nuestros dedos se tocan, cuando él mueve su mano a lo largo de la mía en una caricia.
―Te extrañé, le digo. Entonces, él sonríe, y sonríe de verdad.
―Yo también te extrañé, dice él, y puede que yo sea una mala persona. Pero soy feliz.

Nos quedamos en la biblioteca por un rato, fingiendo hacer tareas, pero en general, besándonos en la sección de consulta. Cuando nos vamos yendo, cruzando el estacionamiento juntos, oigo a alguien gritar el nombre de Joe.
Ambos nos damos vuelta, y Marcus se encuentra un par de filas más allá, parado junto a su auto.
―Hola, tío, le dice a Joe. ―Sabía que te había visto. Él me da una mirada
indescifrable. ―Hola, Demi.

―Hola, Joe y yo decimos, Y luego Marcus le dice algo a Joe, y Joe le
responde algo, pero no lo oigo porque no estoy escuchando. Estoy demasiado
ocupada pensando en qué hubiese pasado si Katie hubiese estado con él. Joe y yo no estamos tomados de la mano ni nada, pero Katie—Katie hubiera adivinado qué es lo que está pasando, estoy segura.

―Entonces, supongo que te veré por ahí, dice Joe, con su hombro rozando el mío y sacándome de mis pensamientos.
Marcus asiente. ―Sip, nos vemos. Él me lanza otra mirada y luego se mete dentro de su auto. Me pregunto si le dirá a Katie.
No sé si quiero o no quiero que lo haga. A veces, ser yo es realmente confuso.
―Oye tú, dice Joe, moviendo una mano frente a mi cara. ―¿Estás bien?
―Sip. Asiento con la cabeza. ―Es sólo que no sabía que tú y Marcus, ya sabes, que eran amigos.
Joe se encoje de hombros. ―Trabajé con su papá en Anderson, y Marcus vino y trabajó un turno un par de veces.
―¿Marcus? Pero pensé que su familia era… Yo no sabía que su papá trabajaba—
―No todos los padres diseñan casas de un billón de dólares para poder vivir.
―Eso no es lo que—es sólo que. No lo sabía, le digo. ―Katie nunca me ha dicho nada.
―Quizás ella no lo sabe.
―Quizás, le digo, pero luego recuerdo que ella me había dicho que Marcus
necesita una beca para ir a la Universidad. Recuerdo que el día después de que Joe y yo nos besamos por primera vez, ella me dijo que Marcus tenía que irse a casa porque su padre se había lastimado… ―La noche que tú te heriste la mano ¿Hubo alguien más que se haya herido?
―Sí. La misma tarima que golpeó—él tiende la mano—―agarró al papá de Marcus por el brazo. Le hizo un corte muy profundo. Se veía muy asqueroso. En verdad, ellos querían que él fuera al hospital pero… se encoje de hombros.
―¿Pero qué?
―Él no podía. Él no tiene seguro.
―Pero si él trabaja ahí la jornada completa, él podría… me fui apagando,
pensando en el trabajo de Joe con Anderson. ―Él trabaja ahí como como tú lo hacías.
Joe asiente. ―Él solía trabajar para una planta, pero él dice que cerró hace un par de años atrás, y después de eso el trabajo en Anderson fue lo único que pudo encontrar.
―Wow. Siempre pensé que la vida de Marcus era tal como la de Cody, que él nunca tenía nada en realidad por lo cual preocuparse. Quiero decir, él tiene un auto, juega fútbol, es popular. ―¿A él… a él también lo despidieron?

―Sí, dice Joe. ―Lo despidieron. Marcus dice que él está buscando trabajo, pero no hay muchas opciones por aquí.
―Pero él está bien, ¿cierto? Me refiero a su brazo, ¿está mejor?
Joe asiente. ―Aunque si esa tarima hubiese sido un par de pulgadas más
grande… Él niega con la cabeza. ―Habría sido mucho peor.

Podría haber sido Joe. Él podría haber estado parado donde el papá de Marcus lo había estado. Él podría haberse herido algo más que la mano. Si las cosas hubiesen sido tan sólo un poco diferentes— ―Podrías haber sido tú, digo, y mi voz está temblorosa. Alargo la mano y tomo su mano. No me importa si estamos en el estacionamiento. Bajo mi mirada hacia sus dedos, a sus uñas mordidas, con los moretones casi invisibles. ―Tú podrías haber… tú podrías haber salido muy herido. Tú podrías—

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