domingo, 6 de enero de 2013

Bloom Capitulo 83



Joe me lleva a la escuela temprano en la mañana del día siguiente. Me toma un poco de tiempo salir de su auto, y cuando finalmente entro al mío, me doy cuenta de lo tarde que es. Conduzco de regreso a casa y tomo la ducha más rápida del mundo, entonces llamo a Katie para decirle que no se preocupe, que no tiene que recogerme.
Cuando comienza a hacer preguntas yo digo, ―Tengo que irme, y cuelgo. Con Joe todo es maravilloso. Pero todo lo demás - no lo sé. Simplemente no lo sé.
Me miro en el espejo y suspiro.
Mi cabello nunca va a ser nada más que liso y aburrido, ¿verdad?
Pero a Joe le gusta. Sonrío por eso, mi mente se eleva. Cuando finalmente noto la hora que es voy realmente tarde. Tan tarde que la escuela está a punto de comenzar. Maldigo y termino de arreglarme tan rápido como puedo, entonces corro hacia el auto.
Llego a la escuela justo antes de la campana del primer periodo que está a punto de sonar. No hay señales de Cody, lo que es bueno. Pero tampoco hay señales de Joe. Maldición. Me dirijo hacia mi casillero y me detengo porque Katie está allí reclinada junto al de al lado.
―Hey dice ella.
―Hey, si estás buscando a Marcus, no lo he visto, pero tu probablemente puedes encontrarlo antes de que la campana... Me detengo. Katie está mirándome, y no es una mirada particularmente agradable.
― ¿Qué? digo y abro mi casillero, mirando adentro para no tener que enfrentarla.
―Así que, estaba hablando con Marcus anoche, dice ella. ―Y él me dice la cosa más extraña. ¿Recuerdas la tarde que dijiste que tenías que ir al dentista? Marcus me dijo que los vio a ti y a Joe en el parqueadero. El dijo que hablo con ustedes dos por un minuto y después se fue, tan sólo que tuvo que regresar de inmediato porque se olvido de algo. Ustedes dos seguían allí.
Cerré mi casillero y la miré. Creo que ella sabe lo que está pasando.
―Tenemos que hablar.
Definitivamente lo sabe.
No entré a mi primera clase. Katie y yo nos escapamos al baño, ese en el que los fumadores de marihuana se esconden. Tan temprano en la mañana sólo dos de ellos están allí, y ambos están dormidos. Uno de ellos tiene un paquete de bocadillos de queso medio vacío descansando a su lado. Mi estomago hace ruidos.
―No tuve tiempo de desayunar Le digo a Katie, tratando de sonreír. ―Y oye, siento mucho haber llamado tan tarde esta mañana. Yo simplemente- yo me distraje.
―Lo apuesto, dice ella, y su voz se oye más fría que nunca.
―Tú sabes lo de Joe y yo digo con cuidado. ―¿Estás enojada?
―¿Que si estoy enojada? ¡ENOJADA! Me tuve que enterar por Marcus-¡Marcus!- de que mi mejor amiga está besando a un chico que no es su novio en el parqueadero, y entonces me paso la siguiente hora y media convenciéndolo de que me deje hablar contigo antes de que le diga a Cody lo que vio. Tan sólo que no puedo hablarte porque me evitas totalmente a mí y a todos los demás, y termino teniendo que seguirte hasta tu casillero. Dios. No lo sé Demi. ¿Crees que debería estar enojada?
Me muerdo mi labio y sacudo mis manos, mi maleta se desliza de mis hombros.
Me enderezo, tratando de acomodarlo, pero se desliza de nuevo. Trato de nuevo y Katie se acerca y lo saca de mi hombro, poniéndolo en el suelo.
―Te pregunté dice ella suavemente. ―Te pregunté - Dios, ni siquiera sé cuantas veces- si algo estaba pasando. Si había algo de lo que querías hablar. Y tú nunca dijiste nada.
―Quería hacerlo
―Mentirosa. Ella prácticamente me escupe la palabra. ―No ibas a contármelo nunca, ¿Verdad?
―Yo sólo-yo sabía que ibas a molestarte y no quería... no sabía que decir, quiero decir, Marcus y Cody son buenos amigos, y yo se lo mucho que te gusta Cody y lo fantásticos que crees que nos vemos juntos, y como tú siempre dices, Cody es perfecto. Y él lo es, realmente lo es, pero yo-yo no lo quiero. Cody es tan perfecto, pero-
―Espera. ¿Tu pensaste que yo iba a enojarme por Cody?
Asentí. ―Yo- La miro. Su boca está temblando, y oh Dios, ella está a punto de llorar y es culpa mía. ―Lo siento le digo. ―Se que soy una amiga de mierda. La peor. Tan sólo- Katie, no quiero que te molestes conmigo. Sé que he arruinado las cosas y que debería haber dicho algo, pero estaba asustada y yo- ―Tú no creíste que yo pudiera entenderte. Tu pensaste que... que yo te diría que te quedaras con Cody.
―Bueno- ―Dios, Demi. Sé que tú crees que soy estúpida o algo así. Pero no lo soy. Sé que no soy el tipo de amiga que preferirías, pero yo nunca... ¿Tu pensaste que yo no iba a escucharte?
Katie, no. No creo que seas estúpida. Lo juro. Y tú eres totalmente el tipo de amiga que quiero tener. Es sólo-
Ella sacude su cabeza. ―Tu realmente pensaste que yo no iba a escucharte. Se supone que somos amigas, Demi. Mejores amigas. Y tú no me dijiste nada de esto porque no- porque tu no pensaste que pudieras. ¿Creíste que te iba a decir qué?
―No lo sé balbuceo, y miro mis zapatos. ―Pensé que ibas a decirme lo mismo que  me dijiste cuando Cody me invitó a salir la primera vez. Dijiste que seríamos perfectos juntos y hablaste de lo grandioso que era él, de como todo el mundo lo quería y de lo afortunada que era yo-
―¡Eso fue porque tu dijiste que te sentías afortunada! Y te dije lo grandioso que era él y todo lo demás porque- ella comienza a llorar de verdad y se limpia sus ojos con rabia. ―Tu simplemente parecías tan nerviosa. Y tu seguías hablando de lo amable que era él, de como todos querían estar con él. Yo simplemente quería que te dieras cuenta de que todo iba a estar bien. Así que estuve de acuerdo contigo y te dije que ustedes eran perfectos el uno para el otro porque sabía que él se iba a enamorar totalmente de ti.
― ¿De verdad?
―Sí. Y tu pensaste- ¿Por eso es que has estado juntándote con Gail, verdad? porque con ella si puedes hablar.
Katie-
Ella sacude su cabeza y se aleja, saca una toalla de papel y se limpia la nariz.
―Ouch dice ella después.
―Sabes, dije yo cuidadosamente. ―probablemente tengas pañuelos en tu cartera.
Tú tienes de todo ahí.
―Lo sé, dice ella. ―Pero nunca puedo encontrar nada. Sus ojos comienzan a inundarse de nuevo, y yo nunca me imaginé... siempre pensé que Katie me veía como- bueno, como yo me veo a mi misma. Pero no era así. Ella no lo hace.
Camino hacia ella, mis propios ojos inundándose, y la abrazo. Creo que a lo mejor ella va a alejarme -y probablemente debería- pero no lo hace.
―lo siento, le digo. ―Lo siento tanto. Debería haberte contado.
―¿De verdad pensaste que iba a enojarme?
―Si
Ella se aleja y suspira. ―No lo hubiera hecho. Pensé que estabas feliz con Cody.
Tú siempre parecías feliz. Y entonces, cuando todo esto comenzó, y tú me estabas evitando pensé que a lo mejor tu no querías estar más conmigo y que iba a perder otra mejor amiga porque soy aburrida, o grosera o-Katie, no. Es simplemente que- yo estaba asustada. Y Gail, si, ella es mi amiga y hemos comenzado a hablar y a salir. Pero no es porque no te quiera a ti, es sólo que.
―Finalmente estás lista para dejar que las personas se te acerquen.
Me quede mirándola, sorprendida.
―Te dije que no soy estúpida, dice ella, y sonríe. ―Hasta hace poco tu siempre has sido... no lo sé, cerrada, de alguna manera. Como si nunca quisieras contarme nada de tu familia. Quiero decir, yo conozco a tu papá, pero no sé nada sobre tu mamá excepto que no vive con ustedes. Pero ahora tú estás más- no lo sé. Más cerca. Más como verdaderamente eres.
Ella tiene razón. Dios, ella tiene razón. ―Tu no eres estúpida. digo, ―Pero yo lo soy, soy tan estúpida y lo siento tanto, debería haberte contado todo. Y entonces lo hago. Le digo todo. LE cuento sobre mamá, como se fue y lo que pasó después.
Le cuento sobre Cody, como son realmente las cosas entre nosotros. Le cuento sobre Joe, sobre la primera vez que nos conocimos, sobre cómo nos conocimos de nuevo. A cerca de cómo somos ahora.
―Wow dice ella cuando termino.
―Eso es -tu Un ronquido de los fumadores de marihuana la interrumpe y las dos nos reímos, la tensión entre nosotras ha desaparecido totalmente.
―Deberías ver tu cara cuando hablas sobre Joe. dice ella. ―Realmente te gusta ¿Verdad?
La campana suena. Las dos la ignoramos, y yo asiento, sonrojándome.
Katie sonríe. ―Sabes, Creo que esta es la primera vez que te he visto realmente feliz, Demi. Ella me abraza. ―ME alegra mucho, quiero que seas feliz.
―Yo también quiero que seas feliz, le digo. ―Y si alguna vez quieres hablar de Marcus, o tus hermanos, o cualquier cosa-
―Lo sé, dice ella. ―Ahora vamos, o nos vamos a saltar también el segundo periodo.
Mientras estábamos caminando por el corredor, pasamos a Gail. Normalmente, me preocuparía acerca de lo que hacer, me preocuparía por lo que diría Katie si me viera hablando con Gail. Pero ahora me doy cuenta que Katie no era lo que me preocupaba. Lo que me preocupaba era yo. Tenía miedo de ser yo.
Saludo a Gail y me detengo para decir hola. Katie también se detiene, y todas hablamos por un segundo. Las cosas no son perfectas—no creo que Katie y Gail vayan a tener alguna vez algo en común—pero está bien. Puedo ser amiga de ambas. Ya no tengo que ocultar las cosas. Puedo ser yo misma.
Y ahora sé lo que tengo que hacer.
Voy a mis clases. Pretendo escuchar lo que sea que me están diciendo. Espero el almuerzo para empezar, y cuando llega, encuentro a Cody.
―Hey, digo, y le pongo la mano en el brazo. ―Demos un paseo.
No lo llevo a los bancos. Empiezo a hacerlo, pero no puedo. Cody se merece más que eso de mí. Así que simplemente caminamos fuera, cruzamos el césped como si nos dirigiéramos al estacionamiento.
―¿Estamos yendo a algún lugar? pregunta, y yo niego con la cabeza.
―No, digo. ―No lo estamos. Eso es de lo que te quiero hablar.
―¿Qué? dice, y deja de caminar. Me está mirando, sus hermosos ojos llenos de confusión y algo más, algo casi oculto. Pero lo veo y sé lo que es. Él sabe exactamente lo que estoy diciendo, y, más que eso, pienso que necesita que yo lo diga. Que tal vez quiere que lo haga.
―Éste es el asunto, digo. ―Nosotros—nosotros no debemos estar juntos. Lo que quieres no es lo que yo quiero. No quiero ir a la universidad cerca de aquí. No quiero regresar a casa cada fin de semana. No quiero—no quiero que las cosas permanezcan de la manera en que están para siempre.
Demi, dice, ―todo eso está en el futuro. No está grabado en piedra. Las cosas pueden cambiar, lo sé. Pero lo que no lo hará, y lo que realmente importa, es que te amo.
―No, no lo haces. Quieres hacerlo porque piensas que deberías, pero no lo haces.
No hay manera que pudieras. Ni siquiera me conoces en realidad.
―¿No te conozco? Por supuesto que lo hago. Y sí te amo—
Sacudo la cabeza, odiando la mirada herida en su rostro pero sabiendo que debo hacer esto, que si no lo hago sólo terminaré lastimándolo más. ―¿Qué amas de mí?
―Todo. La forma en que escuchas, cómo entiendes las elecciones que he hecho.
El hecho que nunca peleamos, que siempre sentimos de la misma manera acerca de las cosas.
―Exactamente, digo en voz baja. ―Nunca peleamos. Siempre estamos de
acuerdo.
―¿Y eso es algo malo? dice, su voz subiendo apenas. ―El hecho de que nos entendamos el uno al otro, que juntos somos—
―Perfectos, ¿correcto? digo. Él asiente. ―Yo no soy perfecta, Cody. Ni siquiera estoy cerca. Nadie lo está. Si en realidad estuviéramos enamorados el uno del otro las cosas no serían perfectas. No podrían serlo porque nada real es perfecto.
―¿Así que no conozco mis propios sentimientos?
Cody—
―No, está bien. Lo entiendo. Ahora que tú y ese tipo—Joe—están juntos, tiene totalmente sentido. Por supuesto que no te amo, entonces tienes que romper conmigo, ¿correcto?
Tomo un aliento profundo, perpleja. ― ¿Lo sabes?
―Si. ¿El día en que viste a Marcus en el estacionamiento? Yo también estaba allí, preparándome para marcharme. Así que no hagas que esto acerca de mí porque no lo es. Es acerca de que tú te sientes culpable e intentas sentirte mejor.
―Yo—yo debería haberte contado de Joe antes. Lo sé, y desearía haber sido lo suficientemente valiente. Pero creo—creo que tú y yo siempre nos enfocamos en tú queriendo tener lo que tus padres tienen, y yo queriendo no ser como los míos.
Y tú mereces más que eso. Mereces a alguien quien verdaderamente quiera todo lo que tú quieres. Mereces más que apariencias y yo…yo creo que lo sabes.
Quiero decir, sabías de Joe y no dijiste nada, Cody. Mereces estar con alguien por la que realmente te preocupes. Alguien quien, si ola vieras con otro chico, te molestaría lo suficiente como para decir algo.
Se queda en silencio por un largo rato, y luego dice, ―¿Puedo preguntarte algo? Me tenso, pero le debo esto. Le debo más que esto. ―Seguro.
― ¿Fui—fui un mal novio?
Levanto la vista hacia él, sorprendida. ―Nunca, digo, y lo observo doblar sus manos juntas con fuerza.
―Entonces por qué— Se quiebra, exhala un suspiro. ―No importa.
Cody… Ahora es mi turno de quedarme mirando el suelo. Él será el chico perfecto para alguien, algún día, pero nunca fue prefecto para mí, y le mentí, me mentí, por ninguna otra razón aparte de que tenía miedo.
―Lo entiendo, dice. ―Lo que dijiste, quiero decir. No quiero, pero lo hago. Pero no quiero hablar contigo más en este momento. Ni siquiera quiero mirarte.
―Lo lamento tanto, le digo, y lo hago. Él asiente una vez y se vuelve de mí, mirando fijo el estacionamiento. Miro su espalda por un momento, deseando que hubiera algo más que pudiera decir y sabiendo que no lo hay, y luego me alejo caminando.Bloom - Elizabeth Scott

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