jueves, 31 de enero de 2013

Soy Otra Mujer Capitulo 34




—No... No era nada importante Demi se esforzó en sonreír—. Siento haber interrumpido la cena.
—No pasa nada —dijo Vito—. De todas maneras, yo me voy a retirar temprano. Estoy muy cansado. Buonanotte.
—¿Sabes lo que creo que debemos hacer, cara? —dijo Joe, una vez que su padre hubo abandonado el comedor, tomando a Demi de la mano.   
—N... no... ¿qué debemos hacer?
—Creo que debemos hacer lo mismo que mi padre y retirarnos temprano. Mientras estabas hablando por teléfono, Lucía me aseguro que Georgia está plácidamente dormida, así que tenemos el resto de la noche para estar juntos. Es hora de que comience nuestro matrimonio; en el estricto sentido de la palabra —dijo Joe sonriéndole.
— Joe... yo... —Nina no terminó la frase. Después de pasar una noche en sus brazos se lo diría. Se arrepentiría el resto de su vida si no hacía que él le hiciera el amor como era debido aquella noche.
—Esta vez no te haré daño —dijo Joe.
—Lo sé —Nina se acercó a él. Adoraba que la abrazara.
Subieron juntos a la suite de Joe, que cerró la puerta una vez que estuvieron dentro. Nina sintió como si se le fuese a salir el corazón del pecho por lo deprisa que le latía. 1313
Empezaron a besarse y a desnudarse mutuamente, se sentaron en la cama y Joe besando a Demi, hizo que se tumbara. Empezó a besarle los pechos y cuando bajó su mano hacía el sexo de Demi, ésta, aunque sentía miedo, estaba emocionada.
— Demi, relájate —dijo Joe suavemente—. Déjate llevar.
Joe la acarició con suavidad y cuidado, haciendo que Demi gimiese de placer, haciendo que sintiera que todo su cuerpo se derretía.
Una vez que Demi se hubo relajado totalmente, Joe se puso encima y se introdujo dentro de ella con tal delicadeza que casi le hace llorar de la emoción.
—¿Estás bien? —preguntó Joe parándose un momento.
—Estoy bien... estar contigo me hace sentir tan... tan... bien —dijo Demi, estrechando aún más el cuerpo de Joe.
Para Joe, aquello era más que bueno, era perfecto.
Se introdujo en ella con más fuerza, ante lo que Demi, suspiró de placer. La besó de nuevo, entusiasmado por la sensación de la suave boca de Demi,invadida por su lengua.
A pesar de su inexperiencia, Demi, podía sentir cómo Joe estaba haciendo esfuerzos para no dejarse llevar. Pero ella quería que se dejara llevar. Quería que cuando la llenara por dentro gimiera su nombre. Quería volar con él.
Lo besó con fervor, abriendo todavía más sus piernas para que él pudiese penetrarla más profundamente y, en ese momento, fue Demi,la que perdió el control. Sintió un primer cosquilleo y después un segundo antes de que una explosión de placer la invadiera por todo el cuerpo.
Sintió cómo Joe se ponía tenso; era la quietud de su cuerpo que presagiaba que iba a sumergirse en el paraíso. Dejó que la llenara por dentro y una vez que hubo terminado, lo abrazó tan estrechamente como pudo.
Sintió que su amor por él impregnaba toda la habitación. Pero con dolor recordó que a él no le importaba ella. Su prioridad era Georgia y siempre sería así. Se dio la vuelta para mirarlo, pensando en lo que le iba a confesar, cuando se dio cuenta de que se había dormido. 1313
— ¿Joe? —lo agitó un poco. No contestó.
Suspiró levemente y se acurrucó sobre él; se lo diría al día siguiente por la mañana, pero aquella noche se quedaría en sus brazos, que era donde ella deseaba poder quedarse para siempre.
Tan pronto como, a la siguiente mañana, Demi, abrió los ojos, supo que algo muy grave estaba ocurriendo. Joe no estaba en la cama y oía voces de gente disgustada.
Se levantó de la cama y fue corriendo a la habitación de Georgia, que justo se estaba despertando y tomó a la niña en brazos. Se dio la vuelta y vio cómo Paloma entraba en la habitación con una expresión desolada.
—Paloma, ¿qué es lo que pasa?
—El signore Jonas falleció anoche mientras dormía. Joe está ahora con él.
—¡Oh, no! —gritó Demi,.
—Sabíamos que iba a pasar, pero es tan triste —dijo Paloma, que estaba lívida—. Aunque tenía muchos defectos, todos los miembros del personal le tenían mucho cariño.
—¿Puedo hacer algo?
—Ya ha hecho mucho durante el tiempo que ha estado aquí, signora. Ha muerto mucho más feliz y en paz por el hecho de haber conocido a su única nieta.
Durante los días que siguieron al fallecimiento de Vito Jonas, a Demi, le resultó terriblemente doloroso ver cómo Joe trataba de sobrellevar el dolor por la muerte de su padre mientras mantenía el negocio familiar y los asuntos de la casa. Lo que había planeado contarle era inconcebible en aquel momento. Apenas podía soportar el estrés de arreglar todo para el funeral de su padre y la afluencia de llamadas de todo el mundo para darle condolencias. Demi, hizo lo que pudo, tratando de quitarle algunas cargas, abrazándolo por las noches mientras que él se acurrucaba en su cuerpo, como si el estar con ella fuese la única válvula de escape que podía encontrar para hacer más llevadero el dolor por la muerte de su padre.
El día después del funeral, Paloma informó a Demi, de que Joe quería hablar con ella en su estudio. Cuando llegó, le impresionó ver lo cansado que estaba.
— ¿Querías verme, Joe?
—He estado pensando. Quiero hablar contigo del futuro de Georgia.
A Demi, le dio un vuelco el corazón al pensar que, tal vez, la muerte de su padre le había hecho darse cuenta de que no podía estar casado con alguien a quien no amaba.
—¿Q... qué pasa con su futuro? —preguntó Demi, con cautela.
—Quiero adoptar formalmente a Georgia. Quiero ser su padre, no su tío — Joe prosiguió—. No puedo hacer nada para devolverle a su verdadero padre y, cuando llegue el momento, le hablaré de él. Pero, por ahora, quiero ser su padre de todas las maneras posibles.
Demi,no sabía qué decir. Nadia podía cuestionar la capacidad de Joe para ser un buen padre, pues trataba a su sobrina con un infinito amor, pero ella no le podía decir que siguiera con los trámites de la adopción cuando ni siquiera era la madre de la niña.   
—No parece que te entusiasme mucho —observó Joe tras un largo silencio.
—Yo... yo no creo que sea tan buena idea.
¿Por qué no?
—Nadie puede ocupar el lugar de André. Es su padre aunque ya no... esté aquí.
—Cristo, Demi, estoy haciendo todo lo que haría un padre. La estoy manteniendo y cuidando. No entiendo por qué me tiene que llamar tío por el resto de su vida.
—Tú no eres su padre.
—¿Crees que no lo sé?
—No confío en ti lo suficiente como para dejarte dar ese paso —dijo Demi.
—Me casé contigo, ¿no es así? Eso es más de lo que hizo mi hermano — Joe suspiró exasperado.
—Sólo lo hiciste porque te sentías obligado.
—¿Y qué hay de malo en ello? ¿A qué no te esperabas que me enamorara de ti?

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