—No... No era nada importante Demi se esforzó
en sonreír—. Siento haber interrumpido la cena.
—No pasa nada —dijo Vito—. De todas maneras, yo
me voy a retirar temprano. Estoy muy cansado. Buonanotte.
—¿Sabes lo que creo que debemos hacer, cara? —dijo
Joe, una vez que su padre hubo abandonado el comedor, tomando a Demi de la
mano.
—N... no... ¿qué debemos hacer?
—Creo que debemos hacer lo mismo que mi padre y
retirarnos temprano. Mientras estabas hablando por teléfono, Lucía me aseguro
que Georgia está plácidamente dormida, así que tenemos el resto de la noche
para estar juntos. Es hora de que comience nuestro matrimonio; en el estricto
sentido de la palabra —dijo Joe sonriéndole.
— Joe... yo... —Nina no terminó la frase.
Después de pasar una noche en sus brazos se lo diría. Se arrepentiría el resto
de su vida si no hacía que él le hiciera el amor como era debido aquella noche.
—Esta vez no te haré daño —dijo Joe.
—Lo sé —Nina se acercó a él. Adoraba que la abrazara.
Subieron juntos a la suite de Joe, que cerró la
puerta una vez que estuvieron dentro. Nina sintió como si se le fuese a salir
el corazón del pecho por lo deprisa que le latía. 1313
Empezaron a besarse y a desnudarse mutuamente,
se sentaron en la cama y Joe besando a Demi, hizo que se tumbara. Empezó a
besarle los pechos y cuando bajó su mano hacía el sexo de Demi, ésta, aunque
sentía miedo, estaba emocionada.
— Demi, relájate —dijo Joe suavemente—. Déjate
llevar.
Joe la acarició con suavidad y cuidado,
haciendo que Demi gimiese de placer, haciendo que sintiera que todo su cuerpo
se derretía.
Una vez que Demi se hubo relajado totalmente, Joe
se puso encima y se introdujo dentro de ella con tal delicadeza que casi le
hace llorar de la emoción.
—¿Estás bien? —preguntó Joe parándose un
momento.
—Estoy bien... estar contigo me hace sentir
tan... tan... bien —dijo Demi, estrechando aún más el cuerpo de Joe.
Para Joe, aquello era más que bueno, era
perfecto.
Se introdujo en ella con más fuerza, ante lo
que Demi, suspiró de placer. La besó de nuevo, entusiasmado por la sensación de
la suave boca de Demi,invadida por su lengua.
A pesar de su inexperiencia, Demi, podía sentir
cómo Joe estaba haciendo esfuerzos para no dejarse llevar. Pero ella quería que
se dejara llevar. Quería que cuando la llenara por dentro gimiera su nombre.
Quería volar con él.
Lo besó con fervor, abriendo todavía más sus
piernas para que él pudiese penetrarla más profundamente y, en ese momento, fue
Demi,la que perdió el control. Sintió un primer cosquilleo y después un segundo
antes de que una explosión de placer la invadiera por todo el cuerpo.
Sintió cómo Joe se ponía tenso; era la quietud
de su cuerpo que presagiaba que iba a sumergirse en el paraíso. Dejó que la
llenara por dentro y una vez que hubo terminado, lo abrazó tan estrechamente
como pudo.
Sintió que su amor por él impregnaba toda la
habitación. Pero con dolor recordó que a él no le importaba ella. Su prioridad
era Georgia y siempre sería así. Se dio la vuelta para mirarlo, pensando en lo
que le iba a confesar, cuando se dio cuenta de que se había dormido. 1313
— ¿Joe? —lo agitó un poco. No contestó.
Suspiró levemente y se acurrucó sobre él; se lo
diría al día siguiente por la mañana, pero aquella noche se quedaría en sus
brazos, que era donde ella deseaba poder quedarse para siempre.
Tan pronto como, a la siguiente mañana, Demi, abrió
los ojos, supo que algo muy grave estaba ocurriendo. Joe no estaba en la cama y
oía voces de gente disgustada.
Se levantó de la cama y fue corriendo a la
habitación de Georgia, que justo se estaba despertando y tomó a la niña en
brazos. Se dio la vuelta y vio cómo Paloma entraba en la habitación con una
expresión desolada.
—Paloma, ¿qué es lo que pasa?
—El signore Jonas falleció anoche mientras dormía.
Joe está ahora con él.
—¡Oh, no! —gritó Demi,.
—Sabíamos que iba a pasar, pero es tan triste —dijo
Paloma, que estaba lívida—. Aunque tenía muchos defectos, todos los miembros
del personal le tenían mucho cariño.
—¿Puedo hacer algo?
—Ya ha hecho mucho durante el tiempo que ha
estado aquí, signora. Ha muerto mucho más feliz y en paz por el hecho de haber
conocido a su única nieta.
Durante los días que siguieron al fallecimiento
de Vito Jonas, a Demi, le resultó terriblemente doloroso ver cómo Joe trataba
de sobrellevar el dolor por la muerte de su padre mientras mantenía el negocio
familiar y los asuntos de la casa. Lo que había planeado contarle era
inconcebible en aquel momento. Apenas podía soportar el estrés de arreglar todo
para el funeral de su padre y la afluencia de llamadas de todo el mundo para
darle condolencias. Demi, hizo lo que pudo, tratando de quitarle algunas
cargas, abrazándolo por las noches mientras que él se acurrucaba en su cuerpo,
como si el estar con ella fuese la única válvula de escape que podía encontrar
para hacer más llevadero el dolor por la muerte de su padre.
El día después del funeral, Paloma informó a Demi,
de que Joe quería hablar con ella en su estudio. Cuando llegó, le impresionó
ver lo cansado que estaba.
— ¿Querías verme, Joe?
—He estado pensando. Quiero hablar contigo del
futuro de Georgia.
A Demi, le dio un vuelco el corazón al pensar
que, tal vez, la muerte de su padre le había hecho darse cuenta de que no podía
estar casado con alguien a quien no amaba.
—¿Q... qué pasa con su futuro? —preguntó Demi,
con cautela.
—Quiero adoptar formalmente a Georgia. Quiero
ser su padre, no su tío — Joe prosiguió—. No puedo hacer nada para devolverle a
su verdadero padre y, cuando llegue el momento, le hablaré de él. Pero, por
ahora, quiero ser su padre de todas las maneras posibles.
Demi,no sabía qué decir. Nadia podía cuestionar
la capacidad de Joe para ser un buen padre, pues trataba a su sobrina con un
infinito amor, pero ella no le podía decir que siguiera con los trámites de la
adopción cuando ni siquiera era la madre de la niña.
—No parece que te entusiasme mucho —observó Joe
tras un largo silencio.
—Yo... yo no creo que sea tan buena idea.
¿Por qué no?
—Nadie puede ocupar el lugar de André. Es su
padre aunque ya no... esté aquí.
—Cristo, Demi, estoy haciendo todo lo que haría
un padre. La estoy manteniendo y cuidando. No entiendo por qué me tiene que
llamar tío por el resto de su vida.
—Tú no eres su padre.
—¿Crees que no lo sé?
—No confío en ti lo suficiente como para dejarte
dar ese paso —dijo Demi.
—Me casé contigo, ¿no es así? Eso es más de lo
que hizo mi hermano — Joe suspiró exasperado.
—Sólo lo hiciste porque te sentías obligado.
—¿Y qué hay de malo en ello? ¿A qué no te
esperabas que me enamorara de ti?

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