sábado, 12 de enero de 2013

Soy Otra Mujer Capitulo 23




—Sólo a una persona realmente insensible no le afectaría la muerte de alguien conocido —dijo Demi.
— ¿Lo echas de menos?
—Trato de no pensar sobre ello —contestó Demi, pensando que así hubiese respondido Nadia.
—No, claro que no —dijo Joe —. Si piensas en ello, tendrías que cargar en tu conciencia con parte de la responsabilidad de lo ocurrido, ¿no es así?
—Yo no tuve nada que ver con la muerte de tu hermano —dijo Demi mirando al suelo.
— ¿Crees que porque lo repitas muchas veces va a cambiar lo que hiciste? preguntó él.
Demi deseaba poder contarle la verdad, pero cada vez que lo iba a hacer recordaba a Georgia y reprimía decir una verdad que hubiera significado perder a la niña.
—Tienes la culpa escrita en todo tu cuerpo —continuó Joe —. Casi no puedo mirarte sin pensar en la agonía que sufrió mi hermano antes de morir.
Demi se puso enferma. No tenía la fortaleza de su hermana para soportar aquello.
— ¿Adónde te crees que vas? —instó Joe cuando Demi se disponía a abandonar la sala.
—Creo que sería prudente dejarte solo para que reflexiones.
— ¿Crees que puedes escabullirte tan fácilmente? No voy a dejar que te vayas por las buenas. Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para hacerte pagar por la destrucción que has causado en mi familia —gruñó Joe.
—No veo de qué manera el casarte conmigo va a ayudarte a hacerme pagar. A no ser que me vayas a encerrar en una torre y a tenerme a pan y agua —dijo Demi con una forzada indiferencia.
— ¡Maldita seas! —dijo Joe agarrándola y besándola por segunda vez aquel día.
Demi trató de apartarlo con sus manos pero fue imposible, tenía el cuerpo de Joe pegado al suyo, imprimiéndole su masculinidad.
El beso empezó a ser muy íntimo y Demi sintió cómo una corriente eléctrica le recorría por todo el cuerpo, sintiendo la indomable fuerza y poder del cuerpo de Joe.  
Demi sentía sus pechos contra el cuerpo de Joe, que empezó a besarla incluso más profundamente, tratando de provocar una respuesta que Demi no pretendía dar.
De repente, Joe se apartó de ella bruscamente.
Demi sacó un pañuelo para secarse la sangre que Joe le había hecho en el labio inferior, intentando demostrarle que no la afectaba todo aquello.
—Perdóname —dijo Joe con firmeza—. No quería hacerte daño.
— ¿Hasta dónde querías llegar, lo suficientemente lejos como para tener que doblar el dinero de mi asignación?
—No tengo intención de darte más dinero de lo que hemos acordado. Ya te lo he dicho... nuestro matrimonio no se consumará —dijo Joe torciendo el gesto.
—Por mí está bien —dijo bruscamente Demi —. Pero te sugiero que primero se lo dejes claro a tu cuerpo —dijo mirando la pelvis de Joe —. Creo que no ha recibido el mensaje.
— Demi, te advertiría de que no vayas tan lejos. Quizá no te gusten las consecuencias.
—Vas a tener que intentarlo un poco más si quieres atemorizarme. No olvides que estoy acostumbrada a tratar con hombres despiadados — Demi alzó desafiante su barbilla.
—Te puedo destruir —le recordó Joe —. Puedo dar una exclusiva que haría que ni en una ciudad tan grande como ésta tuvieras un lugar donde esconder tu vergüenza.
—No sé en qué te beneficiaría destruir la reputación de la mujer con la que te acabas de casar —señaló Demi.
—No voy a cumplir mi amenaza, a no ser que te pases de la raya.
—Que amable de tu parte —se burló Demi —. Pero... ¿y qué pasa con tu comportamiento? ¿Eso también cuenta?
—Te doy mi palabra de que no ocurrirá de nuevo —dijo Joe—. A no ser que tú me lo pidas, desde luego.
— ¡Qué típico! ¡No te puedes controlar y me echas a mí las culpas!
—Estabas comportándote de una manera muy provocadora.
—Ah, ¿sí? ¡Pues tú te has comportado como un completo bárbaro! —Le espetó Demi —. No me sorprende que tu hermano tuviese a todas las mujeres detrás de él. Al contrario que tú, por lo menos tenía un poco de finura.
Demi trató de marcharse de la sala, pero Joe se lo impidió cerrando la puerta.
—Deja que me marche, Joe. Quiero ir a ver cómo está Georgia —dijo Demi, tratando de que él no viera las lágrimas de rabia que se asomaban a sus ojos.
Joe soltó la puerta y puso su mano en el hombro de Demi.
—No hagas que te odie más de lo que ya te odio —le dijo Demi susurrando.
Éste se quedó mirándola durante un largo rato.
Justo cuando Demi creyó que ya no podía más, Joe se apartó de ella.
— ¿Joe? —dijo Demi después de unos segundos.
Éste se volvió hacia ella, sacando un papel del bolsillo de su pantalón y acercándoselo a ella. Era un extracto bancario en el cual se detallaba que ese día se habían depositado unos cuantos miles de dólares en la cuenta de Demi. Su asignación.
Demi se quedó mirando el documento durante un largo rato, sin darse siquiera cuenta de que Joe se había marchado de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario