Al principio, todo fue un poco forzado, pero Demi
se dio cuenta de que Vito Joe se esforzaba en intentar arreglar lo mal educado
que fue la primera noche que llegaron. También parecía hacer un esfuerzo para
no beber demasiado.
—Georgia es una niña preciosa —dijo Vito en un
determinado momento—. He disfrutado del tiempo que he pasado con ella cada
mañana. Gracias por permitirme el privilegio de conocerla.
—Me alegra que haya disfrutado con ella,
signore Jonas —dijo Demi suavemente—. Ella es muy especial.
—Lucía me ha dicho que es usted una buena
madre. Y, como mi hijo me ha dicho que habla nuestro idioma, le ruego me
disculpe por la forma tan insultante en la que me referí a usted la otra noche —dijo
Vito, dirigiendo una prolongada mirada a Demi.
—No pasa nada. Ya me he olvidado de todo aquello.
—También debo disculparme por la carta que le
mandé. Algunas de las cosas que dije eran... imperdonables. Todavía me
sorprende que accediera a casarse con Joe cuando tenía un arma como ésa contra
nosotros —dijo Vito.
Demi sabía que existía aquella carta, pero
Nadia no se la había enseñado. Se preguntó si su hermana le habría escondido el
modo de haber podido evitar casarse con Joe.
—Todos decimos y hacemos cosas sin pensar —le
contestó Demi a Vito.
—Es muy amable —dijo Vito—. No creía que fuera
capaz de ser así. Me temo que André no describió muy bien su personalidad.
A Demi le fue difícil mirar a Vito. Mentir a un
anciano, que además se estaba muriendo, le parecía demasiado y no sabía cómo
iba a ser capaz de aguantar el resto de la cena. Justo en ese momento, alguien
del personal llamó a la puerta para informar de que Demi tenía una llamada.
Cuando se levantó de la mesa, sintió el peso de
la mirada de Joe sobre ella. Tomó el teléfono más cercano que encontró, en la
biblioteca.
—¿Hola?
— Demi soy yo, tu alter ego —dijo Nadia
riéndose tontamente.
—¿Cómo has conseguido este número? ¡Te dije que
no me llamaras! Es peligroso.
—Digo yo que puedo llamar a mi propia hermana —dijo
Nadia malhumorada—. Mi, casada con un multimillonario, hermana —añadió
entrecortadamente.
—Tú planeaste todo esto, ¿verdad? No me
enseñaste aquella carta a propósito —dijo Demi —. Me dejaste pensar que no
tenía otra opción más que hacer lo que Joe y su padre me pedían, sin decirme
que había un modo de escapar de todo esto.
—Te lo creíste tan fácilmente. ¿Ahora quién es
la gemela más inteligente? Te crees muy lista por tener una licenciatura
universitaria y por lo bien que se te dan los idiomas, pero no fuiste capaz de
encontrar la manera de escapar del plan de los Joe—Nadia se rió.
—¿Qué es lo que quieres? —Espetó Demi —. Ya te
he transferido el dinero a tu cuenta bancaria. No me digas que ya te lo has
gastado.
—En realidad, sí que me lo he gastado —contestó
Nadia—. Por eso te llamo. Quiero más.
—¿Más? —preguntó Demi con énfasis.
—Ya me has oído, Demi. Quiero que me pagues
regularmente, empezando desde mañana.
—Pero yo no tengo...
—Pídele a tu marido que te pague la asignación —la
cortó Nadia—. Quiero que me des casi todo el dinero. Es justo, ¿no crees? Tú
tienes a mi hija y yo me quedo con tu asignación.
—No me puedo creer lo que estás diciendo. ¿Qué
ha asado con Bryce Falkirk y tu gran carrera como actriz?
—Como casi todos los hombres con los que he
estado, ha demostrado lo que realmente es y me ha dejado compuesta y sin novio —dijo
Nadia—. Por eso es que confío en ti para que le des un giro a mi vida.
—¿No depende eso de ti?
—Una llamada telefónica, Demi —le recordó Nadia
con frialdad—. Eso es todo lo que tengo que hacer. O tal vez le haga una visita
a tu marido. Eso sería incluso más efectivo, ¿no estás de acuerdo?
—No te atreverías —dijo Demi con rabia.
—Oh, ¿estás segura? —provocó Nadia.
—Me quitaría a Georgia sin pensarlo —dijo Demi —.
La destruiría; ella piensa que soy su madre.
— ¿Crees que me importa lo que le pase a esa
niña? Demi, esto es una cuestión de dinero. Sólo haz lo que se te dice y tu
pequeño secreto estará a salvo. Ciao por ahora.
Demi volvió hundida al comedor. Sabía que no
tenía otra opción más que decirle a Joe la verdad primero, antes de que su
hermana lo hiciera, pero no sabía cómo.
— ¿Está todo bien, Demi? Parece que te han dado
malas noticias —preguntó Joe.

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