Cuando llego a casa papá está ahí. Él
está allí porque está empacando. Me dice que va a salir de la ciudad esta
noche. ―Reunión de emergencia en la mañana,‖ dice. ―Hay algunos urbanizadores
lanzando una idea para una comunidad, y escucharon acerca del trabajo que hice
en las Granjas Seabrook el año pasado- ¿recuerdas eso?-y entonces voy a entrar
a asesorar con ellos. Es una gran oportunidad.‖
Asiento. ―¿Por cuánto tiempo vas a
estar fuera?‖
―Dos días. Tres máximo.‖
―¿Necesitas que te recoja en el
aeropuerto? ¿Ó que te lleve hasta allí?‖
Él sacude la cabeza.
―Está bien,‖ digo, y entonces ambos nos quedamos
parados allí, en silencio.
―Entonces, yo debería--‖ digo al mismo tiempo que él dice,
―Sigo pensando que deberíamos hablar.‖
―¿Acerca de qué?‖ digo, y mientras cambia el peso de
un pie al otro me doy cuenta que él no va a decir nada más.
―Estoy bien, papá,‖ le digo. Intento hacer que mi voz
suene alegre, pero creo en su mayoría simplemente sale cansada. ―Estoy
completamente bien.‖
―Quiero más de ti que sólo eso.
Quiero que seas feliz.‖
―Trabajaré en ello,‖ le digo, y fuerzo una sonrisa en mi
rostro. ―¿Dejaste un número?‖ Asiente.
―Y si necesitas cualquier cosa---‖ ―Lo
sé, llamaré. ¿Quieres que te prepare un sándwich ó algo así? Podrías comerlo de
camino al aeropuerto.‖ Dice
que sería agradable, así que le preparo un sándwich. Él se olvida de llevarlo con
él.
Apago mi celular después que él se
va, ignoro el teléfono cuando llama. No quiero hablar con nadie en este
momento, ni siquiera con Joe. Pensar en papá y en cómo dijo que quería hablar
cuando sabía que se estaba yendo, cuando sabía que no tenía tiempo para mí, me
ha dejado sintiéndome triste y enojada y sólo quiero estar sola.
El asunto es, que cuando intento ir a
dormir está tan silencioso, demasiado silencioso, y cada respiración que doy
suena como un grito. Salgo de la cama y me siento en el suelo, revisando mi
caja de las cosas de mamá.
―No te echo de menos en absoluto,‖ le digo a su foto de la
preparatoria. Ella me observa radiante, sonriendo. Ella no me llama mentirosa.
Ella no contesta.
* * *
La mañana siguiente estoy exhausta, todas
mis clases son un borrón. Evito a todo el mundo e incluso me salteo el
almuerzo, escondida en la oficina de orientación pretendiendo mirar los
folletos de universidades. Gail y yo hablamos un poco durante música, aunque el
Sr. Herrity nos mira y entonces nuestra conversación nunca va más allá de yo
preguntándole por su vestido para el baile y ella diciéndome que me veo
cansada. Más tarde evito a Katie escabulléndome fuera y caminando alrededor
hacia el ala de la escuela donde está la clase de Axel, chocándome contra
alguien mientras me dirijo dentro.
―Lo siento,‖ murmuro, y levanto la vista para ver
a Joe enfrente de mí, con preocupación en su rostro y en sus ojos.
―Te ves como si necesitaras salir de
aquí,‖ dice.
Así que lo hacemos. Nos metemos en su
coche y nos vamos. Vamos al cine, comemos palomitas de maíz, y vemos a una
flaca y hermosa rubia representar el patito feo de la preparatoria, quien es
transformada por el amor. Me echo a reír por la total incredibilidad de una
chica como esa siendo un patito feo, le pregunto a Joe si las personas que
hacen las películas fueron incluso alguna vez a la preparatoria, y luego me
duermo, sólo despertándome cuando las luces se vuelven a prender al final.
―Me quedé dormida,‖ digo.
―SIP.‖
―¿El resto de la película fue tan
malo como los primeros diez minutos?‖
―Peor,‖ dice Joe con una sonrisa. ―Ella dio
un discurso al final acerca de seguir tu corazón y luego fue coronada reina del
baile de graduación.‖
―Lo siento.‖
―No lo hagas,‖ dice, y me saca suavemente el
cabellos de la cara hacia atrás con una mano. Sonrío cuando unas hebras se
enganchan en sus dedos.
―No tengo cabello de reina del baile.‖
―Seguro que lo tienes. Y también
babeas cuando duermes.‖
―¡No lo hago!‖
―Lo haces. Es lindo.‖
Le hago una cara, y él se inclina y
me besa. ―¿Te sientes mejor?‖
―Si.‖
―Bien,‖ dice, y se pone de pie, extiende la
mano para tomar la mía. ―Vamos.‖
Nos dirigimos fuera hacia su coche.
Sólo hay algunos coches en el
estacionamiento, la mayoría de ellos
muy lejos en el otro extremo, y mientras miro hacia fuera por el parabrisas es
fácil pretender que somos la única pareja en el mundo, sólo nosotros flotando
en un extraño mar de asfalto.
―Así que, gracias por la película,‖ le digo, contenta de haber acordado
que no tenemos que irnos justo ahora.
―Y las palomitas de maíz. Sin embargo
la próxima vez lo compro yo, ¿está bien?‖
―Sólo si prometes volver a dormirte y
babear encima mío de nuevo.‖
―¡No babeé encima de tuyo!‖
Él se señala el hombro. ―Justo aquí.
Compruébalo.‖
―No veo nada.‖
Él me sonríe ampliamente. ―Mira más
de cerca.‖
―¿Y entonces qué? Me acerco por
completo a ti y qué, ¿me siento abrumada y empezamos a besuquearnos?‖
―Hey, funcionó en la película.‖
―¿Si?‖ digo, y me acerco un poquito más.
―Si,‖ dice, y sonrío mientras su boca se
encuentra con la mía.
Nos besuqueamos en el coche por un
largo rato, tan largo que todas las ventanas se empañan. Trazo mi nombre por
una de ellas cuando nos hemos separado por un momento, echándome hacia atrás y
observando mi dedo deslizarse por el vidrio frío.
―Espero que sepas que eso no ocurrió
en la película,‖ dice,
besando mi oreja.
―¿En serio?‖ tiemblo un poquito, mi mano cayendo
de la ventana y deslizándose por su hombro. ―¿Entonces que pasó?‖
―Obvio,‖ me sonríe ampliamente. ―Ella y la
gran estrella de football se besuquean y después hablan acerca de sus
sentimientos.‖
Me echo a reír. Eso suena casi
correcto. En realidad lo triste es que con Cody eso sería completamente lo que…‖ mi voz se va apagando, consciente de
que Joe se ha apartado de mí.
―Lo lamento,‖ digo, y me estiro para alcanzarlo.
―Está bien,‖ dice, pero de seguro no suena como
si lo creyera porque se mueve incluso más lejos.

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